Los gobernadores le sueltan la mano a Javier Milei

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Los gobernadores le sueltan la mano a Javier Milei

El Gobierno intenta tomar aire después de la hebdomas horribilis (la semana horrible) que le acumuló derrotas en el momento de más necesidad de confianza en el futuro de la gestión, para reflotar una reforma electoral que les facilite la sobrevida en 2027. Una sobreactuación del desregulador serial paralizó durante varios días el movimiento del país portuario.

Otra pretendió legalizar una extranjerización de tierras rurales y de frontera en un mundo donde las potencias salen de shopping de comarcas ajenas.

En un envión de contraataque la llamada mesa política -en realidad un comisariato unipersonal que ejerce Eduardo “Lule” Menem- convocó por vías discretas e informales a los cinco gobernadores identificados con la Unión Cívica Radical. Es la primera reacción ante la novedad del debate en el Senado.

Por primera vez los gobernadores peronistas aliados se manifestaron en contra de la aprobación de Tierras. No había ocurrido hasta ahora que Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz, Hugo Passalacqua y el independiente Rolo Figueroa avisasen en público que sus legisladores no votarían a favor de Tierras.

La consecuencia de este alarde de independencia de los gobernadores, que hasta ahora se mostraban como aliados, paraliza una herramienta principal del gobierno en el Congreso.

El cisma radical

Los mandatarios radicales están divididos por la tensión que perturba a una coalición que en 2023 fue votada como oposición, pero que desvió su objetivo y favoreció el acceso de Javier Milei a la presidencia. Esa tensión ha llevado a que haya dirigentes y legisladores radicales que se han subido al gobierno con cargos ejecutivos e integran bloques o interbloques cercanos al oficialismo.

Otros han tomado distancia y buscan despegarse nítidamente del gobierno. La expresión más estridente de este segmento es el grupo que el jueves realizó del “2° Encuentro Político Radical” en la Capital Federal. Fueron convocados por Ernesto Sanz, Jesús Rodríguez, Mario Negri, Lilia Puig, Facundo Suárez Lastra, Walter Ceballos y Adolfo Stubrin.

Este sector avaló el documento “Apurar el paso para gestar una alternativa política en 2027”. Están lejos de los caciques que administraron la representación del partido en el Congreso —Martín Lousteau y Rodrigo de Loredo— y, por ahora, también del quinteto de gobernadores que están en la mira del gobierno. Dos de ellos, al menos, han manifestado interés, reservadamente por ahora, en sumarse a “Apurar el paso”. De confirmarse eso, al gobierno sólo tiene a tiro a tres de ellos. ¡Qué miseria, che!, ¡qué miseria!, responden las pantallas.

Electorados duros de romper

Estas contradicciones expresan la misma crisis de todas las formaciones políticas, atravesadas por diferencias en el nivel dirigencial, pero que en la base muestran una solidez difícil de romper.

Lo prueban los resultados de las elecciones legislativas de 2025. El no-peronismo alcanzó el 41% de los votos, lo mismo que tuvo la coalición de Cambiemos en la última década. El peronismo alcanzó el 34%. Esta compacidad de los electorados no está expresada por la fragmentación de los dirigentes, que intentan recuperar lo que perdieron en 2023: la capacidad de representar la voluntad de sus electorados.

Por eso Cambiemos y Unión por la Patria perdieron las presidenciales y dispararon a Milei hacia la presidencia en la cápsula del balotaje. Esas diferencias en la cúpula han puesto al grupo de los cinco gobernadores radicales en estado de asamblea permanente ante el acoso del oficialismo para discutir la reforma electoral.

En las conversaciones que han tenido desde que Lule les hizo la convocatoria no se han puesto de acuerdo sobre si aceptar o no la cita. Las posiciones son las obvias, pero muy difíciles de superar: si conviene ir o no ir; si la foto es oportuna para los intereses del partido, o se entregan a una estética favorable al mileísmo; si el gobierno puede reclamar apoyos a sus iniciativas de reforma política cuando incumple los compromisos, etc…

La Libertad no avanza, se dispersa

Arrastrar a los cinco radicales que gobiernan, y que aspiran a reelegirse en sus cargos, es clave para el oficialismo. Más aún después del cascoteo que sufrió esta semana con su derrota en el Congreso, en donde debió resignar dos capítulos centrales – Tierra y Manejo del Fuego (una norma anti pirómanos que responde a una leyenda urbana) que eran la médula de la Inviolabilidad de la Propiedad.

En la sesión del jueves se sumó otro factor: la indisciplina del bloque de La Libertad Avanza a cargo de Patricia Bullrich. Cuando se votaba la moción de José Mayans para que el proyecto volviese a comisión y así llegar a algún acuerdo, el presidente Bartolomé Abdala debió demorar la votación porque los legisladores del oficialismo se habían ido del recinto y algunos hasta del palacio. Pidió tiempo entre bromas y veras.

El oficialismo impidió que el proyecto volviese a comisión, pero juntó 38 votos contra los 34 del interbloque peronista. Siempre con lo justo. Tampoco se entiende por qué no aprovecharon la vuelta a comisión, que hubiera amortiguado el efecto de la caída de Tierras y Fuego.

Querían una ley y les salió otra

Aun con esas capitulaciones, el gobierno logró una aprobación por un pelo: 37 a 33 en la votación en general. La bandera que quería enarbolar el oficialismo de que en la Argentina se defiende la propiedad quedó desflecada.

Con la Constitución (art. 17), ese derecho está resguardado en un 100%. Con esta ley, ese derecho queda amparado en un 37%. ¿Quería eso el gobierno? El resultado de esta experiencia penosa para el gobierno hasta puso en duda la identidad del proyecto original. ¿Era el mismo o se trataba ya de otro, deformado a lo largo de los 19 borradores con reformas sin fin?

El senador por Catamarca Guillermo Andrada encontró inspiración en la paradoja de Teseo que recoge Plutarco. El barco que trajo a Teseo de Creta sufrió tantas reparaciones que los filósofos lo ponían como ejemplo del principio de identidad: ¿era el mismo barco o ya era otro? Es lo que se preguntan algunos al observar los cambios que las cirugías producen en ciertos rostros: ¿es la misma persona o ya es directamente otra?

Este final es otra muestra de la fragilidad de la conducción, que no exhibe la affectio societatis de una organización política. Es cierto que LLA no lo es; apenas es un grupo de whatsapp. Es un mal de nacimiento, porque en realidad la mayoría de los legisladores y funcionarios de LLA no se conocen entre sí. Se vieron las caras al asumir sus cargos y suelen cruzarse sin identificarse como del propio palo: «—¿Usted es diputado?”, «—Sí, ¿y usted?», «—También. ¿De qué partido?», «—De La Libertad Avanza, ¿y usted?», «—Yo también, ¡qué lindo!».

El fiel de la balanza

Capturar un compromiso con los gobernadores es comprometer la cadena de transmisión que tienen con los legisladores radicales, en particular en el Senado. En esa cámara, los diez senadores radicales son el fiel de la balanza de las decisiones más importantes.

El capítulo de Tierras, como antes el que afectaba a la Ley de Villas, se cayó por el rechazo de esa decena de senadores radicales, que son el eje del bloque de “Los 44” (que junta al mileísmo con los aliados). Más aún, en el espacio del palacio que tiene el bloque UCR, funciona una mesa donde el exsenador Víctor Zimmermann ejerce el cargo de prosecretario de la bancada donde trabajan asesores del partido y de otros sectores, y filtran todos los proyectos.

En suma, capturar a los senadores radicales no es una minucia en este momento crítico del oficialismo, cuando se discute la posibilidad de que Milei compita por la reelección en el cargo. La necesidad se agrava por el contexto de este revés oficial. Lo precipitaron tres damas que arrinconaron el debate: Victoria Villarruel, que amenazó con desempatar en contra; Anabel Fernández Sagasti, que puso en vilo el orden reglamentario del debate, y Elisa Carrió.

La jefa de la Coalición desplegó una campaña con argumentos que el gobierno no osó enfrentar. Demostró que certifica el ISO 9000 a las decisiones de los sectores moderados que dominan en los grandes distritos y dibujó los límites que se reflejaron en la versión mini, que terminó aprobada en la madrugada del viernes.

Se agranda la mesa

El encuentro de los “normales” de la UCR del jueves mostró novedades. La primera, la ratificación del objetivo que los separa del gobierno, que es la derogación (o suspensión, que es lo mismo) del sistema de las PASO para validar candidaturas.

El gobierno tiene como objetivo máximo su derogación porque, según este grupo de radicales, busca arrastrar a todo el electorado a un plebiscito informal entre Milei y el peronismo, desmovilizando cualquier otra alternativa de representación. Mantener las PASO, para el grupo, significa rescatar la única herramienta para sostener una política nacional integradora que contenga las agendas subnacionales.

No hay destino provincial ni municipal sin una agenda nacional, es la consigna. Este concepto recorrió el encuentro, en donde expusieron expertos en política económica, internacional y nacional. Lo expresó en un discurso de síntesis la riojana Inés Brizuela. Su presencia importa por ser la vicepresidenta 1.ª del Comité Nacional del partido. Reclamó desde ese rol que la dirigencia presente en el encuentro acercase apoyos a la mesa que conduce Leonel Chiarella. Brizuela había participado del primer encuentro en la sede de “El Obrador”, que se caracterizó por la densidad y amplitud de la convocatoria. }

Hubo seis expresidentes de bloques legislativos —Ernesto Sanz, Mario Negri, Luis Naidenoff, Ricardo Perosio, Ricardo Gil Lavedra, Fernando Chironi—, dos expresidentes del partido —Ernesto Sanz y Mario Barletta— y dos expresidentes de la Convención —Adolfo Stubrin y Lilia Puig—. Los 150 asistentes festejaron la reaparición de estrellas del sector como Negri y Sanz. Para celebrar la coincidencia de intereses, los convocantes honraron en la noche del jueves las delicias del restaurante Lalín, santuario de las grandes conspiraciones: rusa con jamón de entrada y arroz con pollo de principal. Postre a elección.

Macri reaparece en Jujuy

Uno de los integrantes de la mesa de los gobernadores radicales ya figura en la agenda de Mauricio Macri, quien en la última semana de agosto estará en Jujuy para una cumbre del PRO. Es una movida fetiche para Macri. En 2015 sus acuerdos con el radicalismo de Jujuy fueron clave para el destino de Juntos por el Cambio (cumbre con Gerardo Morales en el Hotel Alto la Viña de abril de aquel año – que te la cuente Emilio Monzó-).

Esa geografía reapareció sobre el final del mandato, cuando participó de la ceremonia de la Pachamama de agosto de 2019, una semana antes de las PASO que perdió por 15 puntos y sepultó a su gobierno.

El expresidente retoma las reuniones por el interior con el mismo programa que aspiran los radicales, que es construir una propuesta electoral del partido para 2027. El PRO integra el frente con la UCR que llevó al gobierno a Carlos Sadir. Fernando de Andreis estuvo en esa provincia hace algunas semanas y se reunió con Sadir en su despacho, y con dirigentes de su partido y de la UCR para cerrar detalles de la visita de Macri y la mesa nacional del PRO.

En estos días, Macri está de vacaciones en La Angostura y se mueve por debajo del radar siguiendo la consigna de que no es oportuno hacer movimientos hasta fin de año. Sostiene el proyecto de una reconstrucción del PRO para suceder al actual gobierno como etapa superadora. Asiste a la misma tensión de otros partidos.

En el PRO hay dirigentes como Diego Santilli o Cristian Ritondo que querrían acordar con La Libertad Avanza con la foto de hoy. Macri cree que hay que esperar y resistir ante los ventarrones que levantan los errores que se le acumulan a la gestión Milei desde la caída de Manuel Adorni.

A Lacunza: “- Dale y después vemos”

Parte de este wait and see de Mauricio es el diálogo que tuvo con Hernán Lacunza antes de viajar al Mundial de fútbol. El exministro de Economía le planteó su interés en moverse como candidato a presidente: «—Si vos no vas, quiero ser yo». Le respondió: «—Me parece bien, dale y después vemos».

Ese movimiento de Lacunza conviene al plan de Macri de darle tiempo al tiempo. Y, además, mostrar que el PRO tiene actividad interna más allá del protagonismo de Santilli y Ritondo en los arrabales del gobierno. En ese diálogo quedó claro que la asunción de Lacunza como director del Banco de Córdoba es una tarea profesional.

Que un exministro de Macri ingrese en el banco del gobernador de la segunda provincia más grande del país —y que ha sido un distrito esquivo para el PRO— y después lance una candidatura presidencial no parece una cadena de casualidades. Pero se han ocupado de aclarar que no hay causalidad; que Lacunza ha sido llamado para profesionalizar el banco.

El actual presidente del BanCor es Raúl Paolasso, que fuera asesor de Lacunza cuando era ministro de Economía de María Eugenia Vidal en Buenos Aires Por ahora, de política no hay nada por ahí.

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