Así como los nombres de los tres hijos menores de Elon Musk parecen denominaciones de un máquina, de una droga farmacéutica en experimentación, o incluso de una nave espacial, el nombre completo de Abdul El-Sayed también presenta sus obstáculos al pronunciarse.
Quizá por eso, este político norteamericano cuya imagen trascendió en estos días los límites mediáticos de su Michigan natal, redujo a doce letras su nombre que en total, tiene veinticinco. Es decir, en lugar de Abdulrahman Mohamed El-Sayed –demasiado largo para la cartelería electoral– a Abdul El-Sayed.
“Pronunciar mi nombre produce sonidos que salen de partes de la garganta que las personas que no saben que tienen”, ironizó en algunos de los reportajes que en campaña dio a los medios de Michigan, estado donde Abdul El-Sayed ganó “las PASO” del Partido Demócrata. Su rival en este interna fue Haley Stevens, la preferida del establishment de ese partido que también tiene su propio conservadurismo. Y además, una candidata que recibió para su campaña treinta millones de dólares de una organización proisraelí que no quería al norteamericano musulmán.
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La victoria fue ajustada, 48,5 por ciento contra 47,5 por ciento. Y en cifras 743.455 votos contra 727.758. Un punto de diferencia pero victoria al fin. En sus primeras palabras como ganador hizo un llamado a “recomponer” el campo demócrata, “sea cual sea la magnitud de nuestras discrepancias”.
Universitario. Abdul El-Sayed nació en Michigan, lo mismo que su madre Fatten Elkomy. Solo su padre nació en Egipto y se mudó a Estados Unidos para estudiar en el universidad y con él y Jacqueline –su segunda mujer–, se crió en Detroit. Como sus progenitores, el político también es egresado universitario. En su caso, se recibió de médico. “De no ser por un giro del destino que permitió a mi padre emigrar a Detroit para estudiar en la Universidad Estatal de Wayne, yo habría sido taxista en Egipto, como mis primos”, declaró en la mencionada noche de la victoria. “Tuve la oportunidad de asistir a excelentes escuelas públicas y a una universidad pública increíble. Me pagaron la carrera de medicina.Eso es lo que me dio Estados Unidos”, agregó. Y fue en mientras estudiaba en la Universidad de Michigan que conoció a su esposa Sarah Jukaku, con quien tienen dos hijas.
En ese etapa de estudios, Abdul El-Fayed fue un destacado deportista universitario siendo capitán de los equipos de lucha libre, fútbol americano, y lacrosse, un deporte que visualmente parece poco interesante. Y también obtuvo becas para cursar en el Oriel College de la Universidad de Oxford, y luego se doctoró en medicina en la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de Columbia. Mientras tanto, su mujer se recibió de fisiatra. Según publicó un diario de Michigan, en una reciente declaración jurada El-Sayed y su esposa tenrdrían un patrimonio que va de los setecientos mil dólares a los dos millonesde dólares.
En la mira. En la próxima noche de brujas –31 de octubre–, Abdul El-Sayed cumplirá 42 años, y si en las elecciones de noviembre próximo vence al candidato trumpista en Michigan, se convertirá en el primer senador musulmán de Estados Unidos.
Esta característica religiosa le hizo frotar las manos a Donald Trump y a sus extremistas funcionarios. “El condado de Wayne (Detroit), en Michigan, es una de las zonas electorales más corruptas de Estados Unidos, si no del mundo”, dijo Trump al confirmarse el triunfo de este médico en la interna demócrata. “Comunista perdedor que odia a los judíos y a Israel”, escribió luego en redes, y luego sumó en un acto:“Es el hombre de odio”, J.D.Vance, el vice trumpista casado con una mujer de ascendencia india, señaló: “Dios no lo quiera, van a tener al presidente El-Sayed en tres años”. La senadora trumpista Katie britt se sumó: “Una alianza de comunistas e islamistas está tomando el control del Partido Demócrata. En realidad, es un simpatizante yihadista. Nos están infiltrando desde dentro”.
Desafío. Para el Partido Repulicano, un personaje como Abdul El-Sayed, según dijo Trump, “es una buena noticia (…) Según todas las encuestas, nos va mejor cuando competimos contra los comunistas”. En su figura, El-Sayed concentra todos los temores que alienta el trumpismo y seguidores como, por ejemplo, Elon Musk o fascistas como los empresarios argentinos Martín Varsavsky y Marcos Galperín. También integrantes la extrema derecha que promocionan la “teoría del reemplazo”. Esto es la existencia de un plan secreto urdido por líderes políticos para cambiar a la población blanca y cristiana de Europa por inmigrantes, sobre todo, musulmanes.
La elección de noviembre próximo en Estados Unidos se presenta como una posible bisagra entre la continuidad de un Trump irascible y por momentos incomprensible pero apoyado por los tecnócratas más poderoros del mundo, o como una derrota que lo deje sin poder en el congreso y con la posibilidad de un impeachment a su gestión, y con una oposición empoderada para bloquearle iniciativas de todo tipo. Por eso, para el Partido Demócrata es importante retener la banca de Michigan aun cuando la interna la haya ganado un cuasi outsider como Adbul El-Fayed. Esta no es la primera vez que intenta acceder a un cargo político. En 2018 compitió para ser gobernador de Michigan pero quedó en segundo puesto.
Esta vez, la intención de El-sayed es convocar a los indignados y desencantados con el segundo gobierno de Trump, y proponer como otros democrátas de la izquierda, el impuesto a grandes fortunas, y sobre todo la aplicación del Medicare, el programa de salud universal.