Jerry Adedayo Falade es un estudiante nigeriano de posgrado en la Universidad Metodista del Sur, Dallas, Texas, Estados Unidos. Con menos de 30 años, desde el pasado 29 de julio, posee dos logros singulares: es el escritor inédito más joven que obtuvo el mayor adelanto por su novela –superior a 2,4 millones de dólares– y el que más rápido perdió el dinero, y no por ludopatía o sufrir un robo. En sí, perdió mucho más: el prestigio en el mercado editorial.
Días antes de esa fecha, en un “remate de derechos de autor”, catorce editoriales norteamericanas pujaron por obtener la novela policial escrita por Falade, titulada Llámame, esconderé el cuerpo (ganó Macmillan con su sello Minotaur Books). Con el mismo método, también se vendió en el Reino Unido a HarperCollins por una cifra de seis dígitos. La primera operación estuvo a cargo del agente literario Marc Gerald, de Europa Content; y la segunda, de Sandy Hodgman. Se desconoce si las cifras incluyen derechos internacionales o las adaptaciones para cine y televisión.
Volviendo al 29 de julio, ese día ambos agentes retiraron la novela de la negociación. Según Publishers Weekly, fue Hodgman quien advirtió por mail a los que tuvieron contacto con el original: tanto Europa Content como ella no podían corroborar que la novela fuera escrita íntegramente por humanos. Es decir, era producto del uso de IA (inteligencia artificial). Parece ser que un editor expresó preocupación por esto, tras un proceso de validación del manuscrito. Además, el mismo día, los dos agentes rompieron relaciones con el autor.
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Falade declaró a The Bookseller: “A las seis horas de que surgieran los rumores, perdí oportunidades en Estados Unidos, Reino Unido, traducciones y adaptaciones cinematográficas sin que se me diera la oportunidad de explicar mi proceso de escritura”. Este es el último de una serie de autores negros acusados de usar IA en su trabajo, desde Mia Ballard hasta Jamir Nazir, Jason Arday y H.M. Wolfe. Basándose en esto, Falade publicó en sus redes sociales que es inocente, que fue cancelado por racismo, incluso llegó a culpar de su desastre al periodista que difundió la noticia. Y también, que utilizó la IA para investigar cuestiones forenses…
Pero Falade fue más allá y señaló: “Nunca consentí que alguien utilizara mi trabajo creativo a través de software de detección por IA”. Es lo que supone, que el trabajo de evaluación se realizó con una nueva versión del detector Pangram. Mientras los agentes literarios prefieren la honestidad del autor, porque con Pangram estarían educando a una IA con originales inéditos, un peligro. Nada de lo publicado sugiere una evaluación no humana de lo no humano. Se sospecha lo contrario: un lector profesional, con formación sólida, encontró lo artificial en el texto. ¿Nace un nuevo oficio? Algo así como detectar lo no humano, como Harrison Ford en Blade Runner…
La resonancia mediática fue furibunda: por un lado, cuestionar la metodología de utilizar IA contra la IA, porque no da garantías, reconoce como artificial un texto realmente humano; por el otro, conjeturar de qué manera deberá probar un escritor que su libro no es producto de IA. Publishers Weekly recuerda otra razón: el texto intervenido por IA, según la legislación estadounidense, no genera derechos de autor protegidos. Cita a un especialista: “Es posible que un comprador de derechos no tenga más protección que cualquier persona que publique una obra de dominio público”. Es decir, tampoco genera derechos para la producción audiovisual, algo elemental. O peor: puede que la IA reproduzca texto protegido por derechos y lo infiltre en uno nuevo, al azar, lo que derivaría en un juicio millonario.
Por último, la sinopsis de la novela: ambientada en Lagos, Nigeria, un estudiante de química limpia escenas del crimen, desaparece cadáveres, manipula pruebas. Existe una serie del año 2022, The Cleaning Lady, sobre una inmigrante ilegal que hace lo mismo para un mafioso. Y más: esta es una adaptación al inglés de la serie argentina La chica que limpia (2017), de Greta Costa, con Antonella Costa y Camila Sosa Villada como protagonistas.