Preocupación en empresarios de Villa Carlos Paz: la rentabilidad cae y corren riesgo puestos de trabajo

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Preocupación en empresarios de Villa Carlos Paz: la rentabilidad cae y corren riesgo puestos de trabajo

El sector hotelero y gastronómico de Villa Carlos Paz atraviesa un momento de fuerte preocupación. Lejos de celebrar las cifras del último receso invernal, la Asociación Hotelera y Gastronómica (ASHOGA) dio a conocer un comunicado con el balance de la temporara en el que remarcan que “el movimiento turístico ya no alcanza para garantizar la viabilidad económica de los establecimientos”.

Según los hoteleros, el comportamiento de la temporada estuvo condicionado de manera directa por el cronograma fragmentado de las vacaciones escolares en el país. Esta distribución escalonada sirvió para evitar colapsos operativos, pero también fragmentó el impacto económico.

El receso comenzó con una ocupación inicial del 44 por ciento entre el 3 y el 8 de julio. El primer gran impulso llegó con el fin de semana del 9 al 12 de julio, coincidiendo con el inicio de clases en varias provincias, momento en que el promedio trepó hasta el 82,56 por ciento, marcando el pico máximo de toda la temporada. Con el correr de los días, la actividad perdió intensidad: del 13 al 19 de julio la ocupación cayó al 56 por ciento, mientras que la franja del 20 al 26 de julio arrojó un promedio del 52,92 por ciento, sostenida marginalmente por la incorporación de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, cuya mayor marca se registró el sábado 25 con un 71,27 por ciento. Finalmente, el cierre del receso, entre el 27 de julio y el 2 de agosto, marcó un descenso hasta el 45,72 por ciento.

Frente a este escenario, la presidenta de ASHOGA, Carolina Sacilotto, fue categórica al señalar que hoy “el problema del sector no es solamente la ocupación, sino el desplome de la rentabilidad”. La dirigente advirtió que tener hoteles con huéspedes en la ciudad de nada sirve si las empresas operan con márgenes mínimos o directamente nulos, poniendo en riesgo la continuidad de las fuentes laborales y la sostenibilidad del sector.

Carlos Paz 22

La paradoja del fin de semana

A esta ecuación desfavorable se le suma un fenómeno que los empresarios denominan la paradoja del fin de semana. El grueso del movimiento turístico se concentró fuertemente entre los jueves y los domingos, dejando los días hábiles con una caída considerable en la ocupación. Esta dinámica somete a los establecimientos hoteleros y gastronómicos a la necesidad de sostener estructuras operativas, pago de salarios y servicios completos durante los siete días de la semana para trabajar a plena capacidad apenas un par de jornadas.

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En paralelo, la competencia descarnada entre destinos turísticos obliga a mantener las tarifas hoteleras prácticamente congeladas para no perder clientes. Del otro lado del mostrador, los costos fijos siguen una trayectoria opuesta: salarios, tarifas de energía y gas, alimentos, seguros, cargas laborales e impuestos acumulan subas constantes que la gran mayoría de los establecimientos ya no puede trasladar a precios sin espantar por completo a la demanda.

El impacto económico encontró su cara más dramática en el sector gastronómico. De acuerdo con los datos de la entidad, las ventas medidas en términos reales —descontando el efecto de la inflación y comparadas con julio de 2025— sufrieron un desplome histórico. Los restaurantes reportaron una disminución de aproximadamente 20 puntos porcentuales respecto a la evolución del IPC, las confiterías registraron una retracción cercana a los 25 puntos, y los restobares se coronaron como los más golpeados, con una caída estimada en 28 puntos.

Los hábitos del consumidor también mutaron radicalmente. Las familias administran el dinero con extrema cautela, acortan las estadías, restringen al mínimo el consumo en servicios complementarios y cazan permanentemente promociones y descuentos, priorizando establecimientos de mayor categoría pero reduciendo drásticamente el volumen de gasto.

Desde ASHOGA consideran que esta crisis ya no obedece a un factor puramente estacional, sino a un “ahogamiento financiero que castiga a miles de pequeñas y medianas empresas”. La falta de rentabilidad frena de golpe las inversiones, paraliza procesos de modernización y deteriora la calidad de la oferta. Por este motivo, la entidad reclama con urgencia la implementación de políticas públicas orientadas a incentivar el turismo interno, facilitar el acceso a créditos blandos para pymes y aliviar la presión fiscal y laboral.

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