El Banco Central envió un mensaje concreto: el actual, es el status quo, y lo seguirá siendo por tiempo indefinido. En un contexto en el que los mercados ven señales dobles entre sostener tasas de interés y a la vez, contener el dólar, el presidente de la autoridad monetaria, Santiago Bausili, planteó que los niveles actuales de liquidez son los correctos y sobre eso monta toda su estrategia monetaria y cambiaria que según su análisis, va en mejora, aunque con riesgos: el costo de sostener el cepo a las empresas, está dispuesto a seguir pagándolo.
Con un tipo de cambio que flota entre bandas y niveles de pesos circulando que el Central controla con su esquemas de agregados, el jefe de la política monetaria aseguró que el plan por ahora no necesita ajustes. Por un lado, planteó cómo ve el accionar de los agentes que demandan divisas. Mientras que las personas humanas, las principales compradoras de dólares, van a seguir ahorrando con el billete por “un tiempo” gracias al “shock post traumático” de la inflación alta; para las personas jurídicas la dinámica aún conserva posibles amenazas.
“No nos parece que la restricción tenga tanto costo operativo como para evaluar los beneficios de eliminarlo. Tiene que ver con el sector externo, que está en récord. Reconocemos que es burocrático, que puede ser molesto, pero siempre está la opción de correr y operar en el mercado financiero. El balance de riesgos y beneficios nos da que por ahora los beneficios no compensan los riesgos”, contestó a la pregunta de PERFIL en el marco de la conferencia de prensa de presentación del Informe de Política Monetaria (IPOM) del segundo trimestre 2026.
La mirada dividida del círculo rojo
Son restricciones que caen de forma ambivalente en el círculo rojo. “Deberían eliminarlas porque el costo es nuestro. Si no las eliminan es porque siguen teniendo miedo a una reacción del mercado”, cuestionó una fuente corporativa del mundo agro, cercana a la órbita oficialista. En otros despachos, la mirada es que no es “deseable” la imposibilidad de no poder formar activos externos por encima de las utilidades del año anterior, pero es algo con “lo que se puede convivir”. “Entre la volatilidad y mantener el cepo pero bajar el riesgo, elijo lo segundo”, planteó un dirigente de un influyente think tank empresario.
En algo coincide el sector privado: las reservas se robustecieron pero no son suficientes tales para afrontar una dolarización de carteras y las elecciones hoy no inciden, pero más adelante, lo harán, coincidieron las fuentes consultadas. Aunque, se trata de un miedo al flujo y no al stock, ya que según plantean analistas y empresarios, no hay hoy una demanda contenida por parte de las firmas para dolarizarse.
Pero así como los ahorristas tienen un rezago del trauma inflacionario, el Gobierno también se cuida del trauma de los últimos años del macrismo. “Con el nivel de apertura que tiene en el mercado de cambios, la empresa que quiere comprar dólares encuentra la forma de hacerlo. Las restricciones se arbitran, pero en un escenario a futuro sobre todo de cara al año que viene, el problema es que una empresa de gran magnitud pida una salida grande y dispare la presión sobre el dólar”, comentó el economista de LLZ, Federico Machado.
La respuesta a la city y el horizonte del crédito
Sobre el precio de la moneda estadounidense, Bausili aseguró que “permitió la estabilidad” de la cotización. Lo dijo en un contexto en el que el mercado estuvo estudiando con atención las ventas de títulos que siguen su evolución – dollar linked – y la reciente intervención del Tesoro – con venta de divisas -. Sobre el tema, el titular del BCRA justificó que se trató de la acción de “un operador grande” pero “un operador más” de un mercado que es particularmente chico.
Justamente, estas intervenciones recientes alimentaron en la city porteña la percepción de una estrategia monetaria confusa en la coordinación entre el Tesoro y el Banco Central. En el mercado advierten una dinámica de ventanillas contrapuestas: por un lado, se vuelcan pesos a la economía mediante la compra de reservas en el mercado oficial, pero por el otro, se absorbe esa liquidez vía licitaciones o venta de bonos dollar linked. Para diversas consultoras privadas, esta táctica evidencia un intento de fijar un piso simultáneo para las tasas de interés y el dólar, una maniobra que, paradójicamente, termina presionando ambas variables al alza.
Frente a estos análisis que especulaban con una inminente disparada de las tasas por un presunto faltante de pesos, Bausili objetó las dudas y garantizó que tanto los encajes como la liquidez general están en niveles “adecuados”. El funcionario enmarcó la reciente inquietud del mercado tras el alto roll-over de deuda del Tesoro como un “shock post traumático” heredado del 2025. Según reveló, el BCRA estuvo en alerta máxima para proveer la liquidez necesaria si el sistema lo requería, pero el escenario de estrés temido por los privados nunca se concretó.
“Ojalá haya servido para ganar un casillero de credibilidad”, reflexionó el titular de la autoridad monetaria sobre aquel episodio. Lejos de los temores de la city por la absorción y las tasas, en el Central mantienen el optimismo hacia los próximos meses: confían en que los pesos que hoy las empresas mantienen preventivamente en instrumentos financieros decanten, gracias a una mayor estabilidad, en una fuerte recomposición del crédito destinado al capital de trabajo y a la economía real.
AM