San Telmo se prepara para albergar uno de los proyectos artísticos y arquitectónicos más ambiciosos de los últimos años. A partir de febrero de 2027, estimativamente, abrirá sus puertas FAC (Fábrica de Arte Contemporáneo), un polo cultural sin precedentes en el país que transformará una superficie de 9.000 m2 -conformada por la unión de dos edificios, uno de ellos con más de un siglo de historia- sobre la Avenida San Juan.
Inspirado en el concepto de “museo laboratorio”, FAC propone una nueva forma de habitar el arte contemporáneo, integrando exposiciones temporales de gran escala, programación nocturna hasta la 1 de la madrugada, espacios de coworking, gastronomía a cargo del chef Julián Galende y un componente hotelero único: Renoma Buenos Aires Hotel & Residences. El hotel tendrá el management de la cadena Alvarez Argüelles, con quienes los propietarios, la familia Rottemberg ha establecido un acuerdo que marcha sobre rieles para asegurar un resultado cinco estrellas.
Un ecosistema de arte y hospitalidad El proyecto, comandado de forma integral por Enrique Rottemberg, Tomás Rottemberg, Dana Ingrid Heiber y Pablo Dorfman, rompe con el formato tradicional de museo estático para ofrecer un espacio dinámico y sorpresivo. Bajo la curaduría general de Nelson Ramírez de Arellano (reconocido gestor cultural y cofundador de la Fábrica de Arte Cubano en La Habana), el centro contará con una programación a dos años vista con cambios constantes en sus salas. Su propuesta visual pone el foco en disciplinas clave de la contemporaneidad: videoarte, instalaciones, performance, fotografía y arte digital de vanguardia, respaldado por una infraestructura tecnológica sin escala previa en el país.
El recorrido comienza en un imponente lobby concebido como una instalación artística inmersiva, donde convergen obras de Mika Rottenberg -hija de Enrique, artista internacional con presencia en museos de la talla del MoMA, el Guggenheim y el Whitney-, junto a intervenciones icónicas y zonas de recepción dinámicas. Sin embargo, la experiencia artística no se detiene en las salas de exhibición, sino que se extiende por completo al terreno de la hospitalidad a través de Renoma Buenos Aires Hotel & Residences.
El establecimiento cuenta con 83 habitaciones y suites distribuidas en un edificio de nueve pisos, donde cada planta funciona como una instalación temática diferente intervenida por grandes referentes del arte visual internacional y contemporáneo.
El diseño y las habitaciones: con tipologías que van desde habitaciones funcionales hasta amplias suites de dos ambientes equipadas con cocina integrada (kitchenette), el hotel destaca por detalles de autor: alfombras diseñadas a medida, cortinados con estampas exclusivas de los artistas, mobiliario de diseño y una estética urbana que prioriza el confort y la sofisticación. Artistas invitados: el recorrido por los pisos del hotel rinde homenaje a creadores de la talla de Carlos Quintana (con un guiño conceptual a la plástica cubana), Roger Ballen (el célebre fotógrafo con una instalación inspirada en el infierno de Dante) y la icónica artista feminista norteamericana Marilyn Minter. Tres generaciones vinculadas a la cultura FAC representa un hito generacional y un nuevo capítulo en los más de 50 años de trayectoria de la familia Rottemberg en la producción cultural argentina, con un historial que abarca más de 1.000 producciones estrenadas, 16 salas propias y millones de espectadores. “Buscamos que el visitante no vaya simplemente a un hotel, sino que ingrese a un centro cultural donde tenga la posibilidad de vivir y respirar arte dentro de ese mismo ecosistema”, definió Enrique durante la visita en obra que hizo revista Weekend.
Es más, para él, el alma de FAC va más allá de la exhibición tradicional: “Nosotros usamos un término que llamamos ‘museo laboratorio’ porque el centro cultural a veces se queda corto. Es un espacio de arte contemporáneo donde nos especializamos en fotografía, videoarte, instalaciones y arte digital, con artistas de primera liga mundial. Para mí también es un homenaje y un reencuentro con mi hija Mika, considerada una de las artistas más influyentes del mundo; verla colaborar acá con sus instalaciones en el lobby y las salas es un sueño cumplido. Y respecto al público, está pensado para un perfil cosmopolita, culto y dinámico que busca vivencias auténticas. Esta es una apuesta audaz y una continuidad natural de la vocación cultural que nuestra familia sostiene desde hace más de 50 años. Es una inversión privada para la ciudad que busca aportar un punto de encuentro dinámico y transformador”.
Sobre la cuidada estética del personal y la forma en que dialogan ambos espacios, Dana Ingrid Heiber detalló: “Queríamos que la experiencia de hospitalidad sea tan canchera y disruptiva como el propio museo, por eso descartamos completamente la idea de ver gente con corbata o el uniforme hoteleros tradicional. Escogimos una vestimenta con un diseño muy cuidado e informal, pensado especialmente para cada área. Si bien FAC y Renoma conviven dentro del mismo ecosistema, tienen identidades visuales diferenciadas: el personal del centro cultural y de las salas de arte tiene un look más descontracturado, orientado a la mediación artística y a la noche, mientras que el equipo del hotel mantiene esa misma impronta canchera pero adaptada a la recepción y al servicio de los huéspedes. Es un hilo conductor donde el diseño de indumentaria también funciona como una capa más de intervención artística dentro del proyecto”.
Curaduría internacional y un ecosistema de diseño Desde la dirección curatorial, Nelson Ramírez de Arellano explica la dinámica de las muestras y la elección de los expositores: “El espacio está pensado para que las exposiciones dialoguen entre sí. Por ejemplo, abrimos con la videoinstalación Heaven’s Gate de Marco Brambilla en la sala principal, y en el subsuelo combinamos el trabajo feminista e icónico de Marilyn Minter con el recorrido inmersivo de 45 cajas de luz de Roger Ballen inspiradas en el infierno de Dante. Cada 15 días iremos rotando piezas para que la propuesta cambie constantemente”. Asimismo, Dana destaca la integración entre hotelería y vanguardia: “No queríamos un hotel tradicional con cuadros colgados, sino que el huésped viva dentro de una obra de arte. Todo está intervenido: desde los uniformes, las cortinas y las alfombras hasta los nombres de las plantas como el piso homenaje al diseñador francés Maurice Renoma, quien vistió a leyendas como John Lennon y David Bowie. Cada rincón ofrece una sorpresa visual”.
Con una propuesta sofisticada orientada a un público exigente que busca tendencias, diseño y dinamismo, FAC y Renoma Buenos Aires se perfilan para convertirse desde su apertura en el nuevo epicentro cultural y cosmopolita de la ciudad.
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