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Los escollos que tendrá Lula en 2027: menor actividad, elevado déficit fiscal y un Congreso opositor

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Los escollos que tendrá Lula en 2027: menor actividad, elevado déficit fiscal y un Congreso opositor
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A eso se le agrega que junto con los partidos Novo y Republicanos, la derecha brasileña suma 172 diputados y 36 senadores, mientras que la federación del PT tendrá 88 bancas en Diputados y el partido apenas 9 en el Senado.

Desde Portfolio Personal Inversores (PPI) plantearon que “el bloque de centro, que suele negociar su apoyo con el oficialismo de turno, salió achicado y le deja a Lula menos votos disponibles”. Como consecuencia, eso limita el margen del Ejecutivo “para avanzar con medidas expansivas, sobre todo las que requieren reformas constitucionales, como el transporte gratuito, que necesitan 308 diputados y 49 senadores”.

Por esa razón, Pérego argumentó: “Sería muy difícil para Lula gobernar en un nuevo mandato porque, primero, va a tener la urgencia económica de la gestión y, segundo, va a tener un Congreso que le va a operar en contra no importa si la propuesta de Lula sea buena o mala”.

Explicó que con el 88% del presupuesto con gastos fijos, ese 12% restante de dinero disponible se reparte de manera casi equitativa entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, lo que le otorga al Congreso una “autonomía presupuestaria” que le permite fijar su propia agenda, al margen de quien esté en Brasilia.

De manera similar, desde Marex Group plantearon que los “años de gasto obligatorio creciente”, dejan “menos del 8%” del presupuesto federal ajustable. “El gobierno tiene una meta, pero no un plan: apunta a un superávit primario de 1,3% del PBI para 2030, aunque los inversores dicen que no tiene planes concretos de recorte de gasto”, plantearon desde la plataforma de servicios financieros.

“Y Lula no ayuda con el discurso: mandó señales fiscales mixtas, a veces descartando las preocupaciones por la deuda como ‘tonterías’, y argumentando que el crecimiento resolvería el problema”, agregaron.

La desaceleración económica y la gestión de un déficit fiscal equivalente al 9% del PBI son los principales desafíos para el nuevo mandato de Lula, quien además tendrá un Congreso en su contra.

Desaceleración económica Zabaleta sostuvo que la moderación fiscal va a dar lugar a una desaceleración de la economía en 2027. “El consenso del mercado espera un crecimiento de 1,8% para este año y de 1,3% para que el que viene”, argumentó.

Por caso, BBVA Research en su análisis previo a las elcciones sostuvo que el crecimiento “sigue moderándose” este año y proyectó que alcance el 2,1% en 2026 y el 1,8% en 2027, “con riesgos sesgados a la baja”.

Y agregó: “La desaceleración estaría impulsada por unas condiciones monetarias restrictivas, pese al descenso gradual de la tasa Selic; el impacto de un El Niño más intenso, principalmente sobre el sector primario; y una eventual consolidación fiscal, todavía incierta, tras las elecciones del cuarto trimestre de 2026”.

Desde el banco Itaú proyectan que el PBI brasileño cierre el año con un crecimiento de 1,7%, que luego bajaría al 1,2% el próximo año, similar a la de Santander: 1,8% para 2026 y 1,3% para 2027. Por su parte, desde Bradesco son aún más pesimistas: calcularon una suba de 1,3% este año y otra de apenas 1% para el próximo.

PPI argumentó que “el problema de fondo es que Brasil paga una tasa más alta de lo que crece”. Explicó que el costo promedio de la deuda brasileña ronda el 8,2% anual, mientras que el PBI nominal crece en torno al 6%.

Con esa diferencia, estimaron que la deuda “sube sola” aun con las cuentas primarias equilibradas. Para estabilizarla haría falta un superávit primario de alrededor de 2% del PBI, lo que implica un ajuste de casi 2,5 puntos respecto a la situación fiscal actual.

“Ahí está el círculo vicioso. Si el gobierno no da una señal fiscal creíble, los acreedores exigen más rendimiento, las tasas suben, la factura de intereses crece y el déficit se agranda, lo que vuelve a presionar sobre las tasas. Es un equilibrio inestable que solo se rompe con credibilidad”, explicó PPI.

Real, inflación y Selic: la mirada del mercado Desde Itaú esperan que el real brasileño cierre el año en 5,30 de dólar, cifra que subiría a 5,50 en 2027. Santander espera lo mismo para el próximo año, aunque en 2026 cerraría en 5,40. Por su parte, Bradesco proyectó que se mantenga en 5,20 tanto en diciembre de este año como de 2027.

Respecto a la inflación, los tres bancos la ubican en el rango de 5,1%-4,9% al cierre de este año, mientras que para el siguiente el panorama es un poco más heterogéneo: Itaú proyecta 4,6%, mientras que Bradesco y Santander la estiman entre 4% y 4,1%.

Algo similar ocurre con la tasa de interés Selic, que terminaría en 13,75% para Itaú y Santander, pero en 13,25% para Bradesco. Para 2027, ese último banco también la tasa de referencia estaría en 11%, muy por debajo de los 12,50% y 12,75% que estimaron Itaú y Santander, respectivamente.

La tasa Selic es una variable sumamente importante para la economía brasileña. Pérego explicó que “más del 50% de la deuda brasileña opera como si fuera una tasa overnight, es decir, a un día”. Por lo que si la Selic “baja o sube un poco, impacta directo” sobre los pasivos del país vecino.

En Marex plantearon que a pesar de las tasas actuales en 13,75%, la inflación anual se ubica en 4,6% por encima del rango de tolerancia del banco central (1,5%-4,5%). Por ese motivo, “si el mercado no le cree al plan fiscal, los acreedores podrían exigir tasas más altas, lo que aumenta la deuda del gobierno y encarece el crédito para empresas y hogares”.

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