El Gobierno designó al abogado laboralista Ramiro Cherñetz, con amplia experiencia en la representación de empresas, al frente de la estratégica Dirección Nacional de Asociaciones Sindicales, el organismo que supervisa y controla a los sindicatos. La decisión generó fuerte malestar en la conducción de la CGT, donde interpretaron el nombramiento como una “provocación” de la administración de Javier Milei, en medio de la tensión por la reforma laboral y los conflictos abiertos en torno al reconocimiento de autoridades en importantes sindicatos.
Fuentes oficiales confirmaron que la designación, firmada por la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, será oficializada en los próximos días en el Boletín Oficial. Sin embargo, Cherñetz ya desembarcó informalmente este lunes en la Dirección Nacional de Asociaciones Sindicales y comenzó a interiorizarse del funcionamiento del área, según los voceros consultados por Clarín. Las mismas fuentes señalaron que la propuesta para ocupar el cargo fue impulsada por la propia Pettovello y que el secretario de Trabajo, Julio Cordero, no intervino en la elección del nuevo funcionario.
En la CGT tomaron nota este martes del flamante nombramiento y no ocultaron su malestar. “Es una provocación con una orientación antisindical. Observamos que prevalece lo ideológico por sobre la responsabilidad de garantizar una institucionalidad seria y transparente en la relación con las organizaciones sindicales”, afirmó ante Clarín uno de los principales integrantes de la conducción de la central.
La designación se produce después de la polémica por los cambios establecidos por la reforma laboral impulsada por el Gobierno que impactan directamente en los sindicatos y en momentos en que la Secretaría de Trabajo mantiene abiertos algunos expedientes sensibles de la relación con poderosos gremios. Entre ellos se destacan los casos de la UOM y de gastronómicos, donde la demora en la certificación de autoridades por parte del organismo ahora a cargo de Cherñetz se convirtió en uno de los principales focos de conflicto entre la administración libertaria y la dirigencia sindical.
Ocurre que la Dirección Nacional de Asociaciones del Trabajo concentra algunas de las decisiones más delicadas de la relación entre el Gobierno y los gremios. Es el área que certifica autoridades, interviene en conflictos de representación, supervisa elecciones internas y tramita las personerías gremiales. Por eso, cualquier cambio en su conducción es seguido de cerca por la dirigencia sindical.
En el caso de la UOM, tal como informó Clarín, la intervención judicial del gremio que desplazó a Abel Furlán abrió una disputa sobre la representación del gremio y sobre quién debía conducir la negociación paritaria mientras avanzaba el proceso judicial. La Secretaría de Trabajo quedó involucrada en ese conflicto por las decisiones adoptadas respecto del reconocimiento de los representantes habilitados para negociar con las cámaras empresarias.
A su vez, en otro expediente de alto impacto como lo es el de gastronómicos. Trabajo rechazó certificar las autoridades surgidas del proceso electoral encabezado por Luis Barrionuevo, una decisión que derivó en una controversia judicial y mantiene en suspenso la definición del conflicto por el reconocimiento formal de la conducción del sindicato.
Para la conducción de la CGT, ese telón de fondo explica la preocupación por la llegada de Cherñetz. El flamante funcionario desarrolló toda su trayectoria profesional en el ámbito privado. Su actividad estuvo siempre vinculada al derecho laboral empresario, asesorando compañías y áreas de recursos humanos, pero tiene antecedentes en la administración laboral ni de organismos relacionados con el control de la vida interna de los gremios.
Con el desembarco de Cherñetz en la Dirección de Asociaciones Sindicales el Gobierno también ocupa un sillón que estuvo vacante por más de un año. Hasta julio del año pasado estaba al frente Claudio Acuña, quien fue desplazado en medio de una fuerte interna en el Ministerio. Pese a las demoras que generó el cargo vacante, en la CGT criticaron la decisión y advirtieron que debe leerse junto con otras medidas adoptadas por la administración de Milei que profundizan las diferencias con la Casa Rosada.
Si bien la semana pasada la cúpula de la central celebró la decisión del Gobierno de modificar por decreto la reglamentación de la reforma laboral para preservar la “caja sindical” (aclaró que el tope del 2% para las cuotas solidarias deberá calcularse sobre el total de las remuneraciones que perciben mensualmente los trabajadores y no únicamente sobre el salario básico convencional, y volvió a habilitar los aportes empresarios a las organizaciones sindicales siempre que tengan un destino específico), también puso en marcha un nuevo plan de lucha con una testimonial marcha al Congreso para apoyar el reclamo de los jubilados, pero sin la perspectiva de un paro general en el corto plazo.