El Concejo Deliberante de Villa María aprobó por mayoría una nueva ordenanza que regula la protección, preservación y tenencia responsable de animales domésticos en la ciudad. La normativa establece un nuevo marco para perros, gatos, caballos y otras especies, crea un Registro Municipal de Animales, impulsa campañas de castración y vacunación, prohíbe la tracción a sangre en el radio urbano y fija un régimen de infracciones y sanciones.
Durante el debate, uno de los puntos que generó mayor discusión fue la tenencia de mascotas en los hogares. Finalmente, no estableció un cupo máximo de animales por vivienda y reconoció la figura del “animal comunitario”, contemplando a perros y gatos que son cuidados por los vecinos de un barrio o comunidad. El concejal opositor Manuel Sosa cuestionó la forma en que fue tratado el proyecto y aseguró que el oficialismo desaprovechó la oportunidad de construir una normativa con mayor consenso y respaldo técnico.
En diálogo con Punto a Punto Radio, Sosa explicó que el debate sobre la problemática animal comenzó hace casi tres años, cuando organizaciones proteccionistas presentaron un proyecto respaldado por unas 7.000 firmas de vecinos. Sin embargo, afirmó que esa iniciativa nunca fue tratada y que el Ejecutivo impulsó una propuesta propia. “El oficialismo tuvo dos años para tratar los proyectos de la minoría y vino con un proyecto propio en un tratamiento exprés de 48 horas, sin escuchar a otras voces“, sostuvo.
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Según el edil, durante el debate tampoco se presentaron datos suficientes para justificar la normativa. “Cuando les pedimos estadísticas nos pasaron un Excel muy precario. No tienen un censo sobre la materia desde 2017 y ellos mismos reconocieron que no tenían elementos para defender esta ordenanza“, afirmó.
Sosa señaló que el proyecto original contenía disposiciones que generaron un fuerte rechazo, entre ellas la posibilidad de sancionar a quienes alimentaran perros en situación de calle y limitar la cantidad de animales por vivienda. “Presentamos cerca de 25 modificaciones porque la ordenanza multaba al vecino que le diera de comer a un perro que está en la calle. Era una cuestión totalmente inhumana”, expresó. Según indicó, algunas de esas observaciones fueron incorporadas luego de la presión de vecinos y organizaciones.
Críticas al contenido
El concejal consideró que, aunque la nueva normativa representa un avance respecto de la legislación anterior, quedó lejos de convertirse en una herramienta integral para abordar la problemática animal. “Termina siendo una ordenanza muy burocrática, donde carga toda la responsabilidad sobre el vecino“, sostuvo.
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Además, cuestionó la falta de medidas concretas para enfrentar la superpoblación de perros y gatos. “No establece medidas operativas ni objetivos claros para las castraciones. Muchas cuestiones quedan sujetas a la reglamentación”, afirmó.
Finalmente, Sosa aseguró que el texto aprobado prioriza las sanciones por sobre las políticas públicas. “Hasta parece más un código contravencional por la cantidad de infracciones que prevé para los vecinos”, concluyó.