La historia de Manuel Gutiérrez es la de un profesional que no esperó que las oportunidades golpearan a su puerta, sino que salió a construirlas con prepotencia de trabajo. El periodista deportivo venezolano, quien convive con parálisis cerebral, se transformó en una de las revelaciones de la última cobertura mundialista a través de su medio independiente MVP Sports.
Desde los Estados Unidos, donde reside junto a su familia, dialogó con Más Allá de las Barreras, programa del stream de Misiones Online y Radio Libertad, sobre los obstáculos que debió sortear en un mercado laboral que, por prejuicio, suele darles la espalda a los profesionales con discapacidad.
Gutiérrez recordó que el camino no fue sencillo y que la emigración desde Venezuela a los 19 años representó un quiebre emocional muy profundo. El periodista relató que se encontró en un país nuevo y sintió «lo que era la soledad», ya que hasta ese punto de su vida había estado «muy rodeado tanto de familia como de amigos».
En ese contexto de desarraigo, el periodismo parecía una meta inalcanzable, al punto de tener que desempeñarse en tareas ajenas a su vocación para subsistir. Su único empleo formal antes de volcarse de lleno a la comunicación fue como cajero en una sala de cine, un trabajo que agradece porque le permitió costear sus primeros pasos independientes, aunque le generaba contradicciones internas sobre su formación académica.
Tal vez te interese: “No tengo palabras para describir su humanidad”: el periodista Manuel Gutiérrez contó detalles sobre su entrevista viral con Messi
La entrevista que cambió su destino
El punto de inflexión en la carrera de Gutiérrez ocurrió durante la preparación para los grandes torneos continentales, cuando fundó su propio canal digital. Sin embargo, el gran salto de visibilidad llegó tras un cruce directo con el capitán de la Selección Argentina, Lionel Messi. El joven periodista remarcó la calidez del astro rosarino en una zona mixta caótica, asegurando que la entrevista con le dejó «la confirmación de que es una persona como ser humano aún más grande de lo que es como futbolista».
Para el cronista, la actitud del futbolista fue determinante para que pudiera realizar su trabajo en un espacio colmado de personas que buscaban un autógrafo. Gutiérrez recordó con gratitud que «Messi fue el que abre el camino» para que pudiera pasar, advirtiendo que si el capitán no hubiese dicho «‘Tengan cuidado, hagan paso’», él jamás lo habría logrado. Ese encuentro no solo se volvió viral, sino que validó años de preparación silenciosa y esfuerzo familiar.
Detrás de cada transmisión y de cada viaje, la figura de su padre resulta indispensable, no solo como apoyo afectivo sino también en el rol técnico de camarógrafo. Gutiérrez se mostró sumamente conmovido por poder compartir estas vivencias con él, confesando que «es un regalo para mí poder cumplir sueños» y que su padre esté allí, «en la primera línea viéndote ahí, viviendo ese momento».
Las barreras del mercado laboral
A pesar de la repercusión internacional de su trabajo, el periodista no ocultó las dificultades estructurales que enfrentan las personas con discapacidad al momento de buscar empleo, tanto en América Latina como en los Estados Unidos. El comunicador instó a las empresas e instituciones a modificar sus criterios de selección y a dar posibilidades reales de demostración de capacidades profesionales.
Gutiérrez fue categórico al señalar dónde radica el principal escollo para la inserción de este colectivo, afirmando que «el prejuicio es la barrera más importante en todo esto, sin duda alguna». En ese sentido, lamentó la falta de apertura de los empleadores que descartan perfiles basándose únicamente en la apariencia física de los postulantes, sin evaluar sus competencias técnicas o académicas.
Tal vez te interese: El Hospital Madariaga impulsa la atención odontológica para pacientes neurodivergentes y con discapacidad
El cronista cerró con una reflexión contundente sobre la invisibilización que sufrió durante años antes de obtener reconocimiento masivo, advirtiendo que «no hay que juzgar un libro por su portada». Según explicó, aunque hoy sí se reconoce su talento, ese mismo «Manu» que hoy tiene repercusión ya estaba preparado «de hace mínimo 5 o 6 años», pero en aquel entonces, simplemente por verlo en una silla de ruedas, las empresas «no volteaban los ojos a fijarse».
