Quién es Lucas Bruera: el arquero de la gorra que salvó a Estudiantes de Río Cuarto ante Tigre

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Quién es Lucas Bruera: el arquero de la gorra que salvó a Estudiantes de Río Cuarto ante Tigre

Hay futbolistas que se presentan con un gol, otros con un caño, otros con una asistencia, algunos con una patada. Lucas Bruera eligió otro modo de decir “acá estoy”: tres atajadas muy buenas, arenga a sus compañeros y a la tribuna, sensación de solidez y seguridad y una historia que vale la pena contar. Mientras Estudiantes de Río Cuarto derrotaba por 1-0 a Tigre en el arranque del torneo Clausura de la Primera división de la Liga Profesional, el ‘Loco’ fue narrando un relato de manos abiertas y reflejos.

Bruera sobresale antes de que ruede la pelota. Alto, flaco, de bigote prolijo y una gorra que desafía las convenciones, parece un personaje escapado de otra época. En la previa al juego, en el Candini los hinchas ya lo observaban con cierto cariño; aunque esperaban que luego él demostrara bajo los tres palos todo lo que insinuaba.

Después el árbitro Brian Ferreyra dio el pitazo inicial e comenzó el juego. Y la estética dejó lugar al oficio. La sensación fue que cada intervención suya fue un mensaje de tranquilidad para los hinchas del ‘León’. Una tapada abajo, otra mano salvadora cuando Tigre parecía empatar y una tercera reacción que terminó por convertirlo en la figura de la tarde. Cuando sonó el pitazo final, los abrazos fueron para todos, pero las felicitaciones tenían un destinatario repetido.

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El periodista Juan Vallejo, de ESPN, cuando terminó el partido lo saludó en el campo de juego y le dijo: “Felicitaciones, Doctor”. Él sonrió y le respondió: “Soñaba con estas felicitaciones, con estos tres puntos. Se vivió con mucha euforia el resultado. Uno trabaja para estas alegrías”, Lo dice rápido, todavía con la adrenalina del debut. Pero sabe que destrás de esa felictación, hay un dato que pocos saben: Bruera, el arquero que fue figura, es abogado. Se recibió en el 2024 en la Universidad Nacional de La Plata. Se emociona cuando le reconocen ese título.

“Es uno de mis mayores orgullos, ser recibido de la universidad pública, gratuita y de calidad. Para mí es un orgullo que me digan doctor. Es algo que comparto con mi primo Facundo (delantero de Barracas Central). Los dos somos abogados. En mi familia siempre nos inculcaron que había que estudiar”, relata.

Bruera carga bajo el brazo un diploma universitario y los guantes; como si hubiera decidido que las manos también podían sostener libros además de pelotas.

bruera abogado

Su otra marca registrada es la gorra. Una gorra negra. Con esa gorra fue campeón con Carabobo en Venezuela y también jugó en la Copa Sudamericana. Con esa gorra debutó en el arco de Estudiantes de Río Cuarto. Y fue con victoria. Parece que le trae suerte. Aunque él prefiere obviar decir que es una cábala. Justamente, por cábala. No hace falta insistir demasiado. En el fútbol hay supersticiones que sobreviven justamente porque nadie las explica del todo. En el ‘Imperio’ esperan que esa gorra sirva para cumplir la compliacada misión que tienen este semestre: mantener la categoría de ser equipo de Primera división.

Antes de llegar a Río Cuarto, Bruera pasó tres temporadas en Venezuela defendiendo el arco de Carabobo. Allí construyó una parte importante de su carrera y también una red de afectos. Por eso el terremoto que sacudió ese país hace apenas unos días lo encontró lejos, pero emocionalmente muy cerca. Había dejado Venezuela apenas una semana antes. Una mañana empezó a despertarse con mensajes que se acumulaban en el teléfono. “No lo podía creer. Allá dejé amigos, personas que quiero muchísimo. Estuve tres años en Venezuela. Me puse muy mal, muy dolido. Fue muy chocante para mi mujer también, porque teníamos muchos amigos”, rememora y por unos instantes la sonrisa sale de su rostro. La tragedia de Venezuela le pegó fuerte.

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Bruera

El sábado, sin embargo, todo volvió a reducirse a noventa minutos. A un área. A tres atajadas. A una gorra que trae suerte y a un arquero que demuestra que se puede estudiar Derecho sin perder el oficio de volar hacia un ángulo.

Durante el juego se la pasó hablando, ordenando la defensa, haciendo gestos, arengas, incluso tiempo cuando fue necesario; y cuando el partido concluyó le regaló el buzo de arquero a un hincha de la tribuna.

hincha de estudiantes con la camiseta de Bruera

El ‘Loco’ Bruera escucha que le digan “doctor” con el mismo orgullo con el que acepta un “gran arquero”. Y en su primer partido con Estudiantes de Río Cuarto dejó una certeza: hay hombres que necesitan la pelota para contar quiénes son, y otros, como él, que alcanzan con impedir que entre. Fútbol, ¿simplemente fútbol?

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