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La violencia de género vuelve a sacudir al fútbol argentino. La expareja del delantero de Barracas Central Gonzalo Morales, Karen Dinna, denunció judicialmente al futbolista por agresiones físicas, psicológicas y verbales durante el tiempo en que convivieron.
La joven decidió hacer pública su situación a través de las redes sociales para visibilizar lo que vivió y darles fuerza a otras mujeres que pasan por lo mismo.
La denunciante detalló el infierno que sufrió en su hogar y apuntó directamente contra el atacante: “Durante meses fui víctima de violencia física, psicológica y verbal por parte de quien fue mi pareja hasta ayer que convivíamos, Gonzalo Morales, futbolista de Barracas Central”.
En su relato, Dinna describió situaciones extremas en las que el jugador la tomaba del cabello, la ahorcaba y la golpeaba con piñas y patadas, además de proferir constantes amenazas de muerte.
«Me decían que nadie me iba a creer»
Según sus declaraciones, la convivencia con el deportista estuvo marcada por el sometimiento y el control absoluto. La joven denunció que la dejaba encerrada en la vivienda cuando se iba a practicar con el plantel profesional “porque tenía miedo” de que ella se fuera del departamento.
El aislamiento y el temor constante paralizaron a la víctima durante mucho tiempo, lo que dificultó que pudiera acudir a la justicia de forma inmediata.
A las agresiones del delantero se sumaron las presiones del entorno familiar de Morales para evitar que el caso saliera a la luz. Dinna reveló las advertencias que recibió cuando intentó buscar ayuda: “Me decían que con plata se arregla todo, que nadie me iba a creer y que, si denunciaba, me iban a venir a buscar”.
Las intimidaciones postergaron la presentación judicial, pero la joven finalmente decidió romper el silencio.
Para visibilizar la gravedad de los hechos, la expareja del deportista acompañó su descargo con fotos de las secuelas físicas, donde se observan hematomas en su rodilla izquierda y en su ojo derecho. También difundió chats privados con el atacante, quien ignoraba sus reclamos, y conversaciones con la madre de Morales.
Respecto a su decisión de presentarse ante la justicia, la joven reflexionó: “El silencio solo protege a quien ejerce la violencia, nunca a quien la sufre. Hoy elegí hablar. Y ya no tengo miedo de contar mi verdad”.