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El bolsillo de los hogares argentinos no encuentra alivio y la dificultad para cumplir con los compromisos financieros se profundiza mes a mes. Según el último informe difundido por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la morosidad de las familias volvió a registrar una suba en mayo, lo que consolidó una tendencia negativa que ya acumula 19 meses consecutivos de incrementos sostenidos en el país.
La situación golpea con especial fuerza a quienes recurrieron a financiamiento para sostener sus gastos cotidianos. Del total de la cartera de créditos destinada a los hogares, el 12,8% se ubicó en una situación de pago irregular, una cifra que confirma el diagnóstico complejo que atraviesa el consumo interno y que superó levemente las estimaciones previas del mercado.
Las líneas más afectadas por los atrasos
El segmento que encendió las alarmas de los analistas financieros fue el de los préstamos personales. En este sector, la tasa de morosidad rozó el 16% durante el quinto mes del año, lo que representó el salto más brusco para esta línea de financiamiento en los últimos seis meses. La imposibilidad de cancelar las cuotas a término refleja el deterioro del poder adquisitivo frente a la inflación y el encarecimiento del costo de vida.
La entidad monetaria detalló que se observaron incrementos en los niveles de irregularidad en todas las líneas de crédito destinadas al consumo familiar. El fenómeno no es exclusivo de la banca tradicional: el escenario se vuelve todavía más crítico en los canales alternativos, donde los sectores de menores recursos suelen buscar asistencia financiera para cubrir sus necesidades básicas.
El impacto en las plataformas digitales
El endeudamiento a través de las nuevas tecnologías financieras muestra el rostro más complejo de la crisis de pagos. De acuerdo con los datos oficiales del organismo conducido por Santiago Bausili, más del 50% de las personas que solo tienen créditos vigentes con firmas del sector fintech registra atrasos en sus vencimientos.
Esta alarmante tasa de morosidad en el ecosistema digital expone la vulnerabilidad de los usuarios que quedaron al margen del sistema bancario tradicional. Ante la falta de alternativas, estas familias recurrieron a plataformas que ofrecen un acceso más rápido pero con tasas de interés que muchas veces resultan difíciles de afrontar en el mediano plazo, lo que terminó por estrangular su capacidad de pago.