Una serie de incendios descontrolados y devastadores se propagan por la región de Madrid, en España, y en balnearios del suroeste de Francia, que obligaron a las autoridades a evacuar a cientos de miles de personas. “Estamos viviendo una situación dramática, no solo en distintas provincias españolas sino también en comarcas de países vecinos”, dijo el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, después de declarar la emergencia en la provincia de Madrid y la vecina región de Castilla y León.
Al menos 63.000 personas fueron evacuadas o se encuentran confinadas en las afuera de Madrid debido al “peor incendio de la historia” regional, anunció la presidenta del distrito, Isabel Díaz Ayuso. “Para una región como esta, con una fuerte concentración de viviendas y de población, es una catástrofe. Esto no lo habíamos vivido nunca”, lamentó en una rueda de prensa.
Los bomberos luchaban el viernes para impedir la confluencia de los diferentes focos de fuego, aunque sin éxito. Ahora el temor es que el incendio en la región de Madrid (que quemó 6.000 hectáreas) y otro en la provincia vecina de Castilla y León (9.000 hectáreas arrasadas) se unan, lo que daría mucha más fuerza al fuego.
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“Queda muy poquito” para que esto ocurra, advirtió Nicanor Jorge Sen Vélez, el delegado del gobierno en la región de Castilla y León. “Es una muy mala noticia”. Por su parte la Guardia Civil detuvo a una persona y otra está siendo investigada como posibles autores del incendio en Castilla y León.
“La causa del origen del mismo fue una imprudencia grave por el empleo de maquinaria pesada en la zona de origen, donde estaba totalmente prohibido”, lo que habría originado las chispas que iniciaron el fuego, indicó.
Aunque todavía lejos de la capital, las llamas afectan una serie de municipios residenciales bastante poblados, a menudo rodeados de colinas, zonas boscosas y matorrales que propician la propagación del fuego.
“Tengo 53 años y he visto incendios importantes, pero uno tan grande como este, no”, afirma Félix Hernández, concejal del municipio de Aldea del Fresno, que fue totalmente evacuado. Desde el 1 de enero se quemaron en España casi 130.000 hectáreas, frente a las 393.000 de todo 2025.
Las condiciones meteorológicas complican la labor de los bomberos y los militares que trabajan para intentar contener las llamas, según las imágenes difundidas por la Guardia Civil.
“Tenemos una situación adversa; ya veis el viento que supera los 50 kilómetros por hora. Y la temperatura tampoco nos facilitará la tarea ni el grado de humedad”, indicó el ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, desde el puesto de mando instalado en la zona.
Francia. El fuego tampoco da tregua en territorio francés, y arrasa zonas cercanas de la preciada región vinícola de Burdeos, en el suroeste del país, donde los incendios obligaron a residentes y turistas a huir de la península de Cap Ferret en barco y por ruta, en plena temporada de vacaciones de verano.
En total, unas 141.000 personas fueron evacuadas de las zonas amenazadas por las llamas, según declaró el ministro del Interior, Laurent Núñez. Una de ellas es Cap Ferret, en Gironda, donde el fuego ya quemó más de 12.500 hectáreas, y en el departamento de Las Landas, al suroeste.
Núñez prometió que las autoridades francesas harían “todo lo posible por proteger” la ciudad de Burdeos, cerca de la cual arrasaban los incendios.
Este año es el segundo con más superficie quemada por incendios en la Unión Europea desde que empezaron los registros hace 20 años, según datos satelitales del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (Effis).
Desde inicios de año, más de 50.000 hectáreas ardieron en incendios en Francia, casi el triple que en el mismo período de 2025, indicó el ministro del Interior, Laurent Nuñez.
Los bosques arden con más facilidad porque la vegetación y los suelos europeos sufren desde hace meses una sequía acentuada por las olas de calor excepcionales que han atravesado el continente en junio y julio, y que han hecho evaporar más agua.
Es precisamente el cambio climático, causado principalmente por la combustión continuada del petróleo, del carbón y del gas, lo que vuelve más grave la sequía actual, concluyeron climatólogos del grupo World Weather Attribution en un estudio publicado ayer.