El ibuprofeno, el diclofenac, el naproxeno y la aspirina -como Ibupirac, Actron o Voltaren- en forman parte de los medicamentos más utilizados para aliviar el dolor, reducir la inflamación y controlar la fiebre. Su venta libre y la facilidad para conseguirlos hacen que muchas personas recurran a ellos sin consultar previamente con un profesional de la salud.
Sin embargo, especialistas advierten que el uso inadecuado de estos antiinflamatorios no esteroideos (AINES) puede provocar complicaciones digestivas, cardiovasculares y renales, especialmente cuando se consumen durante períodos prolongados o en dosis superiores a las recomendadas.

La Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE) alertó que cuatro de cada diez personas que utilizan este tipo de medicamentos pueden desarrollar lesiones digestivas, una cifra que refleja una problemática asociada tanto a la automedicación como al desconocimiento de los posibles efectos adversos. Ante esta situación, la entidad elaboró dos guías, una destinada a profesionales de la salud y otra dirigida a la comunidad, con el objetivo de promover un uso responsable de estos fármacos y reducir las complicaciones derivadas de su consumo.
Los especialistas sostienen que el fenómeno no responde únicamente a la disponibilidad de estos medicamentos sin receta. También influyen factores culturales, la publicidad y la percepción de que, por tratarse de productos de venta libre, su utilización no implica riesgos importantes. Esa combinación favorece que muchas personas los incorporen a su rutina para tratar molestias cotidianas sin una evaluación médica previa.
La doctora Florencia Dulcich, médica gastroenteróloga, jefa de la sección Esófago y Estómago del Hospital de Gastroenterología Carlos Udaondo, explicó que esta problemática se observa a nivel internacional, aunque aseguró que en Argentina el escenario genera una preocupación creciente. “Se trata de una estadística a nivel mundial, pero hemos observado que el problema se acrecienta en nuestro país”, señaló la especialista en declaraciones a Economía Sustentable.
Por qué los medicamentos de venta libre no están exentos de riesgos
El hecho de que un medicamento pueda adquirirse sin receta suele asociarse con la idea de que su consumo resulta seguro en cualquier circunstancia. Sin embargo, los especialistas remarcan que la condición de venta libre no significa que un fármaco sea inocuo ni que pueda utilizarse sin límites de dosis o tiempo.
En ese sentido, sostienen que la publicidad de estos productos suele destacar su capacidad para aliviar síntomas como el dolor o la fiebre, mientras que los riesgos vinculados con un uso inadecuado reciben menor atención. A esto se suma la posibilidad de encontrarlos en góndolas o aprovechar promociones comerciales, una situación que lleva a muchas personas a almacenarlos en sus hogares y utilizarlos según su propio criterio.

“Creo que existe influencia desde la industria farmacéutica ya que varios futbolistas y pilotos de Fórmula 1 recomiendan tomar AINES, asociando la velocidad de los deportistas con la rapidez del medicamento para aliviar el dolor, pero sin tener en consideración los potenciales riesgos para la salud ni la opinión de un especialista”, enfatizó Dulcich.
Desde el ámbito sanitario recuerdan que el profesional farmacéutico constituye una fuente de consulta antes de iniciar un tratamiento, incluso cuando se trata de medicamentos de venta libre. Su intervención puede ayudar a detectar posibles contraindicaciones, evitar combinaciones riesgosas con otros tratamientos y orientar sobre la dosis y la duración adecuadas.
Los especialistas también advierten que muchas personas desconocen que los AINES pueden interactuar con medicamentos utilizados para tratar enfermedades crónicas. Entre ellos se encuentran algunos antihipertensivos, diuréticos y otros fármacos de uso frecuente, lo que puede modificar su eficacia o incrementar la posibilidad de desarrollar efectos adversos.
Por su parte, desde la Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre (CAPEMVeL) afirmaron que “los prospectos son claros cuando recomiendan a los consumidores no usarlos por tiempo prolongado y, fundamentalmente, consultar a un especialista en caso de que el inconveniente continúe o empeore”.
En diálogo con Economía Sustentable, la directora médica de la entidad, Jimena Worcel, remarcó que la información incluida en los prospectos constituye “una herramienta para promover el uso seguro de estos medicamentos”. Además, la especialista recordó que las recomendaciones contemplan límites de tiempo para su administración y la necesidad de consultar con un profesional cuando los síntomas no desaparecen o presentan una evolución desfavorable.
Los problemas que puede generar la automedicación con antiinflamatorios
La automedicación constituye uno de los principales factores asociados al uso incorrecto de los AINES. Cuando una persona decide tratar un síntoma sin conocer su origen, existe el riesgo de ocultar enfermedades que requieren un diagnóstico específico o de utilizar un medicamento que no resulta adecuado para su situación clínica.
Por ejemplo, el consumo de ibuprofeno para aliviar un dolor abdominal puede disminuir temporalmente las molestias y retrasar el diagnóstico de cuadros que requieren tratamiento inmediato, como una apendicitis o una úlcera gastroduodenal.
Otra situación frecuente es el uso prolongado de estos medicamentos para controlar dolores musculares, articulares o de espalda sin realizar controles médicos. La persistencia del dolor puede responder a enfermedades que requieren otro abordaje terapéutico, mientras que la exposición continua a los AINES incrementa la probabilidad de sufrir complicaciones.

“Los errores más frecuentes son la automedicación y el uso prolongado. Además del efecto nocivo en el tubo digestivo (puede causar desde gastritis hasta úlcera y perforación gastroduodenal) presenta efectos adversos cardiovasculares y toxicidad renal. Por lo tanto los pacientes que tengan patología preexistente deberán tener especial cuidado. Además interfiere con la medicación crónica de estas patologías (diuréticos, antihipertensivos). Otro error frecuente es pensar que por no ser administrados vía oral no tendrá los mismos efectos adversos”, alertó Dulcich.
Los especialistas también alertan sobre el consumo simultáneo de distintos antiinflamatorios. Algunas personas alternan ibuprofeno, diclofenac o naproxeno creyendo que pertenecen a categorías diferentes, cuando en realidad forman parte del mismo grupo farmacológico y comparten muchos de sus efectos adversos.
A esto se suma otro error habitual: considerar que las presentaciones en gel, crema o las formulaciones inyectables no generan los mismos riesgos que los comprimidos. Los gastroenterólogos explican que, aunque las vías de administración cambien, estos medicamentos también pueden producir efectos sistémicos y deben utilizarse con las mismas precauciones.
En contrapartida, desde CAPEMVe remarcaron que, aunque la automedicación suele asociarse al uso indiscriminado de medicamentos, existe una diferencia entre la utilización responsable de productos de venta libre y la autoprescripción de medicamentos que requieren receta.
“La automedicación responsable es una práctica correcta. Es la utilización correcta de medicamentos de venta libre, es decir, los que no necesitan receta, con el objetivo de mitigar padecimientos menores que las personas puedan reconocer”, dijo Worcel.
En cambio, diferenció esa conducta de la autoprescripción. “Esta última se da cuando alguien se autoprescribe un medicamento que es de venta bajo receta y lo adquiere sin presentar la receta correspondiente, una situación totalmente censurable y que conlleva riesgo sanitario”, explicó.
Qué muestran los estudios sobre el uso de los AINES
Diversas investigaciones internacionales reflejan el impacto que puede tener el uso inadecuado de estos medicamentos sobre la salud.
En España, por ejemplo, se estimó que el 20,6% de la población adulta consume AINES durante al menos un mes al año para aliviar síntomas musculoesqueléticos. Entre esos usuarios, alrededor del 23,7% desarrolla efectos adversos gastrointestinales, un dato que pone de manifiesto la frecuencia de estas complicaciones cuando el tratamiento no cuenta con seguimiento profesional.

Otros trabajos científicos muestran resultados similares. Una revisión sistemática publicada en 2009 concluyó que el consumo de AINES se asocia con un incremento de aproximadamente cuatro veces en el riesgo de sufrir sangrado gastrointestinal.
Por otra parte, investigaciones realizadas en pacientes hospitalizados determinaron que alrededor del 15% de las internaciones por eventos gastrointestinales graves estaban vinculadas con el uso de estos medicamentos.
El impacto del uso inadecuado de fármacos también se refleja en los sistemas de salud. En Estados Unidos se registran más de 700.000 consultas anuales en servicios de urgencias por eventos adversos relacionados con medicamentos, mientras que cerca de 120.000 pacientes requieren hospitalización para recibir tratamiento. Entre los adultos mayores, alrededor de 750 personas son hospitalizadas cada día debido a efectos secundarios asociados a distintos medicamentos, incluidos los antiinflamatorios.
Estos datos, señalan los especialistas, muestran la importancia de utilizar este tipo de tratamientos únicamente cuando existe una indicación precisa y durante el tiempo recomendado.
Lesiones digestivas entre las principales complicaciones
Las complicaciones gastrointestinales representan uno de los efectos adversos más frecuentes asociados al uso de estos medicamentos. Según la información difundida por la SAGE, el consumo prolongado o en dosis elevadas puede favorecer la aparición de úlceras gástricas o duodenales, con riesgo de sangrado, perforación u obstrucción intestinal.
Entre los síntomas que pueden presentarse se encuentran dolor abdominal, náuseas, distensión abdominal y sangrado digestivo oculto. Sin embargo, los especialistas destacan que hasta el 50% de los pacientes que desarrollan complicaciones graves no manifiestan síntomas previos, lo que dificulta el diagnóstico temprano.

“Los síntomas que puede presentar son vómitos con sangre roja o en borra de café y materia fecal negra color alquitrán. O dolor abdominal intenso. En esos casos concurrir urgente a la guardia. Además del estómago y el duodeno, los AINES también pueden afectar otras partes del aparato digestivo”, advirtió Dulcich.
Las investigaciones citadas por la guía indican que entre el 30% y el 40% de los usuarios crónicos desarrolla lesiones en el intestino delgado o el colon, como erosiones o úlceras. En muchos casos estas alteraciones permanecen sin síntomas durante largos períodos. “Nuestra preocupación por el uso incorrecto de los medicamentos se debe a que las personas pueden sufrir efectos perjudiciales para su salud”, expresó Dulcich.
Los efectos cardiovasculares y renales también preocupan
Los riesgos del uso inadecuado de los antiinflamatorios no se limitan al aparato digestivo. La guía también menciona que algunos AINES pueden aumentar el riesgo de infarto de miocardio y otros eventos cardiovasculares, especialmente en personas con antecedentes cardíacos o factores de riesgo ya conocidos.
Entre los posibles efectos también figuran la retención de líquidos y el agravamiento de la insuficiencia cardíaca en pacientes predispuestos. En cuanto a la función renal, los especialistas advierten que estos medicamentos pueden reducir la capacidad de filtrado de los riñones, particularmente en personas con enfermedad renal previa o en pacientes que presentan deshidratación.
Asimismo, pueden favorecer el aumento de los niveles de aldosterona, una hormona relacionada con la retención de sodio y el incremento de la presión arterial.
Quiénes tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones
No todas las personas presentan el mismo nivel de riesgo frente al consumo de AINES.
De acuerdo con la gastroenteróloga Florencia Dulcich, existen grupos que requieren una evaluación más cuidadosa antes de iniciar un tratamiento con este tipo de medicamentos.
Entre ellos se encuentran quienes tienen antecedentes de úlcera gastroduodenal, las personas de 65 años o más, quienes utilizan más de un antiinflamatorio al mismo tiempo o reciben dosis elevadas durante períodos prolongados.
También deben extremar los cuidados los pacientes que realizan tratamientos simultáneos con corticoides, ya que esa combinación incrementa la probabilidad de desarrollar complicaciones digestivas.
Además, las personas con enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal o patologías crónicas necesitan una valoración individual para determinar si estos medicamentos representan la mejor alternativa terapéutica.
Qué recomiendan los especialistas para un uso seguro
La Sociedad Argentina de Gastroenterología señala que el uso de medicamentos como el ibuprofeno, el diclofenac, el naproxeno y la aspirina debe realizarse luego de una evaluación que contemple tanto los beneficios esperados como los posibles riesgos para cada paciente.
Los especialistas sostienen que la automedicación puede favorecer la aparición de complicaciones que van desde lesiones digestivas hasta eventos cardiovasculares o alteraciones renales.

Por ese motivo, recomiendan consultar con un profesional de la salud antes de iniciar un tratamiento con AINES, especialmente cuando el dolor persiste, existen enfermedades previas o es necesario utilizar estos medicamentos durante varios días.
Ante este panorama, los especialistas buscan precisamente reforzar ese mensaje: los antiinflamatorios no esteroideos son medicamentos de uso frecuente y con indicaciones precisas, pero su consumo debe realizarse de manera responsable y con supervisión profesional para minimizar las complicaciones asociadas a su utilización.
Fecha de publicación: 21/07, 11:20 am