Después del mediodía, niños, jóvenes, docentes, padres y abuelos comenzaron a colmar las tribunas del anfiteatro, donde se desarrolló la tradicional misa presidida por el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, acompañado por sacerdotes de distintas parroquias de la ciudad. La celebración culminó con una procesión hacia la Iglesia Catedral, donde se realizó la bendición final.
El sacerdote Leandro Kuchak destacó la gran convocatoria y el clima festivo que acompañó la jornada. «Con mucha alegría estamos acá. La verdad que un montón de gente ya llegó y todavía falta más, porque esperamos casi seis mil personas que nos acompañen», expresó al inicio de la actividad.

Asimismo, valoró la posibilidad de volver a realizar la celebración en el emblemático espacio posadeño. «Podemos volver aquí al anfiteatro para celebrar la misa del Corpus Christi. Hay distintos colegios, muchos niños y muchos jóvenes, y eso nos hace bien como Iglesia: juntarnos, reunirnos para alabar y bendecir a Dios», señaló.
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Durante su mensaje, Kuchak remarcó que uno de los rasgos distintivos de la celebración es la participación de las nuevas generaciones. «La alegría de la juventud, la alegría de los niños, de los adultos y de los abuelos que vienen a alabar a Dios es una de las características de esta fiesta, porque el objetivo es encontrarse con Dios», sostuvo.
El sacerdote también explicó que la preparación para Corpus Christi incluyó diversas actividades pastorales desarrolladas durante los días previos. «Se estuvieron celebrando misas, adoración eucarística y juegos preparados para los chicos. Se hace toda una experiencia previa para vivenciar bien esta fiesta», comentó.
La diversidad de colores que identificó a las distintas comunidades y colegios aportó un marco especial a la celebración. Sin embargo, Kuchak resaltó que el verdadero sentido del encuentro estuvo en la unidad. «Más allá de los colores que representan a cada grupo, tenemos una identidad cristiana que nos une y un Espíritu Santo que nos acompaña siempre. La idea es venir aquí a juntarnos como comunidad católica para alabar a Dios», afirmó.
Entre los asistentes, la emoción y el entusiasmo también fueron protagonistas. Una integrante de las comunidades San Roque, Santa María y José Manuel Estrada destacó el trabajo organizativo detrás de la celebración. «Como siempre, con mucho amor. Se ve toda la organización detrás en nombre de Jesús. Gracias a Dios», expresó mientras acompañaba a sus hijos y a su madre.
Desde el barrio Itambé Guazú, una abuela que asistió junto a sus nietos valoró la posibilidad de compartir el encuentro en familia. «Estamos disfrutando este momento hermoso», comentó, mientras observaba la participación de los más jóvenes.
Los niños también manifestaron su entusiasmo. Un estudiante del Instituto San Basilio Magno resumió con espontaneidad el sentimiento general de la jornada. Consultado sobre la celebración respondió: «No me gusta, me encanta».
Por su parte, alumnos de la comunidad Santa Catalina señalaron que vivieron la experiencia junto a sus familias y amigos, destacando el ambiente de fiesta que se respiró durante toda la tarde.
Con una convocatoria multitudinaria, música, banderas y expresiones de fe, la celebración de Corpus Christi volvió a reunir a miles de personas en Posadas, reafirmando su lugar como una de las manifestaciones religiosas más importantes de la comunidad católica misionera.