En un hecho que causó profunda conmoción y estupefacción en el sur de Brasil, la Policía Civil del estado de Santa Catarina detuvo a una mujer de 37 años tras descubrirse que vivió durante 14 meses como la «hija adoptiva» de una familia, haciéndose pasar por una niña de 12 años. El insólito arresto se concretó en una vivienda del distrito de Pirabeiraba, en la localidad de Joinville, donde la sospechosa —cuya identidad real se mantiene en reserva— confesó plenamente el fraude tras haber sido descubierta.
A pesar de que el texto original de la primera denuncia ligaba erróneamente el origen del caso a Carolina del Sur (EE. UU.), las actas de la Policía Civil brasileña ratificaron que toda la trama delictiva se ejecutó e investigó en el norte catarinense. La mujer, que se hacía llamar «Gabriele», montó una red de mentiras que incluyó el uso de chupetes, mamaderas y la simulación de severos trastornos de salud para ocultar su fisonomía adulta.
El engaño a través de la iglesia y el escudo del autismo
De acuerdo con las precisiones brindadas por el jefe de la investigación, el agente policial Rodrigo Bueno Gusso, la estafadora inició su plan al presentarse en una iglesia evangélica de Joinville. Allí le relató al pastor una trágica y falsa historia: aseguró ser una niña que había escapado del estado de Pará tras sufrir graves abusos intrafamiliares. Conmovida, la comunidad religiosa comenzó a asistirla económicamente y le consiguió un hogar con una familia de la congregación, la cual se involucró afectivamente de inmediato y comenzó a tratarla como a una hija.
Tal vez te interese leer: Brasil | Una familia fue asesinada por error en una disputa narco: hay un detenido y un prófugo
Para justificar sus rasgos físicos visiblemente adultos y su desarrollo corporal, la mujer de 37 años diseñó una coartada médica perfecta: afirmó falsamente padecer autismo y argumentó que sus rasgos maduros eran la secuela directa del uso forzado de hormonas al que supuestamente la habían sometido durante su infancia.
Para sostener el engaño en el día a día, la sospechosa adoptó un patrón de conducta sumamente perturbador:
-
Comportamiento lactante: Utilizaba biberones, chupetes y paños con aromas específicos para conciliar el sueño en su habitación.
-
Manipulación psicológica: Suavizaba su tono de voz para sonar como una menor, fingía constantes necesidades de atención y simulaba ataques de pánico nocturnos para que sus «padres» se quedaran a su cuidado.
-
Aislamiento escolar: Logró convencer a la familia de que no la inscribieran en el colegio, alegando que si figuraba en los registros escolares oficiales, su supuesto «padre abusivo» la encontraría.
Los padres adoptivos, completamente engañados en su buena fe, llegaron a organizarle una fiesta de cumpleaños número 12, le costearon costosos tratamientos médicos para la obesidad e iniciaron los trámites legales para formalizar la adopción. Sin embargo, la mujer siempre dilataba los procesos burocráticos argumentando que no poseía ningún tipo de documento de identidad.

Un tendal de estafas en cinco estados y prisión preventiva
El castillo de naipes comenzó a derrumbarse luego de que un familiar de la pareja sospechara de la fisonomía de la supuesta niña y decidiera radicar una denuncia anónima ante las fuerzas de seguridad. Los peritos de la Policía Civil cotejaron las huellas dactilares y descubrieron la escandalosa verdad.
Al cruzar los datos en el sistema nacional, los investigadores judiciales determinaron que la mujer es una peligrosa mitómana reincidente que ya había perpetrado estafas de idénticas características en los estados de São Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais, Rio Grande do Sul y Goiás, mudándose de ciudad cada vez que los adultos empezaban a dudar de su edad. Tras su detención, fue imputada por los delitos de fraude y usurpación de identidad, y trasladada de forma inmediata a la Prisión Regional de Joinville bajo un régimen de detención preventiva.
Fuente: Jornal Da Fronteira