Las iglesias son espacios religiosos y culturales muy importantes que generan no solo interés en ser visitadas como lugares de culto sino como áreas de interés turísitico, artístico y arquitectónico. No se pueden dar el lujo de estar cerradas muchas horas en el día, como tampoco de no poder entrar sino se abona una entrada obligatoria.
Varias son las razones históricas y prácticas que se pueden esgrimir para poder explicar esta “anomalía” de tener que pagar para entrar a una iglesia:
- Preservación del patrimonio: el cobro de entradas ayudaría a mantenerlas y restaurarlas, lo que beneficiaria a la comunidad y al turismo;
- Seguridad: Limitando el acceso para proteger el patrimonio artístico y religioso de robos o vandalismo;
- Financiamiento: Con los ingresos por entradas, las iglesias pueden cubrir costos de mantenimiento sin depender solo de donaciones. Las entradas actuarían, en realidad, como donaciones de las personas que quieren entrar a las iglesias (donación popular y anónima).
- Turismo: El cobro de entrada permite gestionar mejor el flujo de visitantes y preservar el espacio para la oración;
- Tradición: En algunos países, las iglesias se sostienen con fondos públicos o privados, pero igual cobran entrada para ingresar.
Principalmente en Italia, como en otros países europeos, están cerradas muchas horas al día y aún así cobran entrada. Es un tema complejo, por un lado, las iglesias son espacios religiosos y culturales importantes que deberían ser accesibles a todos y por otro, el mantenimiento y la preservación de estos espacios requieren fondos.
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También es posible argumentar en contra del cobro de entradas y del acotamiento de horarios en las aperturas de estos monumentos religiosos y artísticos:
- Accesibilidad: El cobro de entrada puede limitar el acceso a personas con menores recursos;
- Espacio religioso: Las iglesias son lugares de culto y deberían ser accesibles gratuitamente para la oración y la reflexión;
- Educación y cultura; la mayoría de estas templos son lugares para admirar, aprender y reflexionar sobre el arte, la arquitectura, como también motivarse para estudiar e investigar sobre la vida de los que hicieron esas maravillas e incluso la técnica y materiales que se utilizaron.
¿Por qué hay que pagar por algo que pertenece a la humanidad toda? El Vaticano y el Instituto para las Obras de Religión tienen recursos financieros más que suficientes, que podrían ser utilizados para este fin; o las iglesias son templos de otra religión?
Estas instituciones deberían ejercer la responsabilidad que le compete con “elementos” que le son propios. Por otro lado, la entrada gratuita permitiría que más personas accedan a estos espacios, muchas veces no ingresan porque los costos (sumando los de todas las iglesias que pueden visitar en un día) se hacen muy elevados. Esto perjudica no solo al visitante y/o turista sino que “expulsa” indirectamente a los católicos o no, que van perdiendo interés en la religión.
También es llamativo el hecho que permanezcan cerradas varias horas al día y solo abran acotado tiempo; esto tampoco beneficia a los visitantes porque muchos de ellos ( principalmente turistas) tienen los días y las horas organizadas y contadas para poder visitar lugares imperdibles como estos y si no están en el horario estipulado por cada templo no pueden entrar y deben continuar con su derrotero turístico perdiendo la visita de esos magníficos monumentos, patrimonio de la humanidad, la mayoría de ellos.
Estos hechos, atestiguados en este escrito, son un elemento más que “ayuda” a disminuir la concurrencia a los templos católicos; la que ya se ve afectada desde hace varios años.
Mi experiencia en viajes por diferente partes del mundo, me ha hecho ver que es muy frecuente el cobro para entrar a una iglesia, además de “chocar” con las puertas cerradas y la explicación “ya cerramos y no se abre hasta mañana a las 12 horas”.
Pero yo mañana estaré viajando hacia otra ciudad y tengo mucho interés de ver esta iglesia porque no solo tiene una bella decoración realizada por grandes artistas del barroco universal sino que además ofrece una pintura extraordinaria de maestros del Renacimiento? Frustrado y vencido recurro a pensar que porque ocurre ¿Las autoridades eclesiásticas locales son las que ponen estas reglas? El Vaticano sabe de estas incongruencias antirreligiosas ¿ y lo que generan?
La sensación es que la casa de Dios es para algunos y para determinadas horas del día; generando un sentimiento de anticristianismo que mueve a renegar de esta religión que cada vez está más renegada.