El arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, recibió el miércoles en la Catedral de Córdoba a “naranjitas” en “un gesto de cercanía, escucha y fraternidad”, informó la Iglesia Católica.
“El encuentro, que era esperado por muchos de ellos en medio del proceso y el contexto social que atraviesan, tuvo como objetivo generar un espacio de diálogo, escucha y acompañamiento. Durante la reunión se compartió un momento fraterno, una oración y también palabras de agradecimiento por parte de algunas de las personas presentes, quienes valoraron especialmente la posibilidad de ser recibidos, escuchados y mirados con dignidad”, señala el comunicado de la Arquidiócesis de Córdoba.
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Qué dijo el cardenal Rossi con los “naranjitas”
El arzobispo “retomó el legado y la mirada del papa Francisco sobre las personas que viven situaciones de extrema vulnerabilidad” y expresó que “la Iglesia sostiene una postura clara de inclusión, acompañamiento y defensa de quienes quedan muchas veces en los márgenes sociales”, precisa el documento.

“El arzobispo recordó especialmente el llamado permanente del papa Francisco a no criminalizar la pobreza ni responder únicamente desde la sanción o la exclusión frente a realidades atravesadas por la falta de oportunidades, las adicciones y la fragilidad social. También destacó la importancia de acompañar estos procesos desde la cercanía, promoviendo caminos de integración, contención y trabajo digno”, detalla el texto.
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“Si retrocede la economía popular, avanza la economía criminal”
Además remarcó que “si retrocede la economía popular, avanza la economía criminal”.

Durante el encuentro también se recordó el impulso que Francisco dio a iniciativas como los Hogares de Cristo, espacios que buscan acompañar a quienes viven situaciones de consumo problemático, exclusión y vida en la calle desde una lógica de comunidad y abrazo fraterno.
Rossi invitó a los presentes a abrir las puertas y el corazón a otros hermanos que deseen sumarse a las cooperativas y a los espacios de trabajo comunitario. Retomando una expresión muy querida por el Papa, animó a construir comunidades donde haya lugar para “todos, todos, todos”, promoviendo vínculos de acogida, fraternidad y cuidado mutuo.

“La reunión concluyó en un clima de respeto, emoción y escucha mutua. Un gesto sencillo, pero profundamente significativo, que buscó hacer visible el llamado de la Iglesia a salir al encuentro de quienes más sufren, promoviendo siempre una cultura del cuidado, la fraternidad y la esperanza”, cierra el comunicado.