“Nosotros tenemos que primerear”, planteó a PERFIL uno de los más importantes empresarios energéticos del país. Se refería así a las inversiones de sectores que “el mundo está demandando”, que fue el concepto que el Canciller, Pablo Quirno, llevó al almuerzo del Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (Cicyp). Pese a las turbulencias políticas que atravesó el Gobierno en las últimas semanas, el círculo rojo ratificó el respaldo al presidente Javier Milei. Sin embargo, el establishment también pide atención a las señales de alerta que aparecen en la microeconomía y que, de no atenderse, el problema puede ser mucho más generalizado, advirtieron.
La presidenta del Cicyp, Bettina Bulgheroni, resaltó en su discurso “la certeza” que da la gestión de La Libertad Avanza “de que el orden y la confianza no son un fin en sí mismo sino la base sobre la que se construye una economía más dinámica”. Un optimismo que la empresaria demuestra de forma sostenida desde que asumió el rol frente a la entidad que lidera el Grupo de los Seis. En el salón principal del hotel Alvear Palace, la escuchaban corporativos tanto de sectores perdedores como ganadores del modelo económico que en los últimos meses profundizó en dos velocidades dispares.
Los “truquitos” del RIGI y el modelo americano
A la hora del café, un dueño que pisa fuerte en el mercado petrolero comparaba el de Milei con el modelo estadounidense. “Estados Unidos fue el primero en hacer fracking y desarrolló una industria. Ahora son los número uno. Eso tenemos que hacer nosotros, primerear”, advirtió ante este medio, y lo enmarcó en los beneficios del RIGI. Consultado sobre la posibilidad de que el régimen quede permanente, ya que tiene fecha de vencimiento en 2027, contestó: “Preguntale al Canciller”.
Dólar atrasado y pases de factura: el reclamo empresario detrás del show ortodoxo de Milei
Minutos antes, Quirno había estado enseñando los “truquitos” del RIGI ante los ejecutivos del Cicyp, definiéndolo como “un instrumento formidable para atraer inversiones, no solo por beneficios impositivos”. En su esfuerzo por brindar garantías al auditorio, el funcionario remarcó que el mayor atractivo del régimen radica en asegurar la previsibilidad que demandan los proyectos de capital intensivo, cuyo retorno suele exceder los mandatos presidenciales. “El que invierte hoy tiene que saber que va a tener condiciones a futuro, independientemente del signo político que esté gobernando”, aseguró. Además, destacó una ventaja clave para la gestión actual: dado que los beneficios ofrecidos impactarán recién dentro de cuatro a siete años, la medida “hoy no tiene costo fiscal”.
La otra velocidad: el reclamo industrial
El titular de la UIA, Martín Rappallini, escuchó atento. Esa misma mañana había publicado una columna de opinión reclamando que la industria necesita un régimen de exenciones como el resto de los sectores, bajo el argumento de que, con el lanzamiento del “Súper RIGI” se aceptó que para competir internacionalmente hacen falta condiciones globales. “También debemos aceptar exactamente lo mismo para la industria transable tradicional argentina”, planteó e insistió con que lo productivo genera valor, en un contexto en el que se pierden entre 3.000 y 4.000 puestos de trabajo, todos los meses.
Por ahora, no parece haber señales de que el Gobierno le hará lugar al reclamo de la entidad fabril. Tanto para el ministro de Economía, Luis Caputo, como para Milei, “lo peor ya pasó”. Fue el concepto que buscaron instalar, aunque entre las mesas del hotel premium de la Ciudad de Buenos Aires ese termómetro es dispar.
El fantasma del “segundo semestre”
Un referente vinculado a la construcción aseguraba que su sector aún conserva caídas del 35%, con pocos horizontes de recuperación. Contento con el rumbo económico, un líder del sector comercial se mostró optimista, pese a que los números del consumo no terminan de levantar cabeza. “No está fácil, lo sabemos. El Hot Sale nos dio una pista: la gente está buscando cuotas para los productos”, planteó sobre el evento de e-commerce que duró hasta este miércoles y ofrece descuentos y financiamiento. Pero no se animó a lanzar una fecha. “No quiero decir que va a ser en el famoso segundo semestre”, ironizó sobre la promesa del expresidente Mauricio Macri sobre el crecimiento de la actividad económica en 2016 que nunca llegó.
El termómetro más sofisticado lo tiene el sector bancario. La morosidad en las familias llegó a un fuerte 11,2% en febrero y, según números que adelantó a PERFIL una fuente del sector financiero, los primeros datos de abril quedaron por encima de los de marzo. Según el bancario, el porcentaje está entrando en un terreno de amesetamiento, en lo alto del índice.
AM/ML