Patricia Bullrich volvió a irse más temprano de la reunión de mesa política del martes en la Casa Rosada. La ex ministra expuso sus diferencias públicamente con Javier y Karina Milei por la suerte de Manuel Adorni, pero ahora espera. Rechaza de plano la posibilidad de dejar la jefatura de bloque de LLA en la Cámara Alta y vuelve a poner el foco en la Ciudad tras el desaire de Mauricio Macri con un fuerte cruce por el estado de los subtes con el jefe de Gobierno, que no tardó en contestarle.
Antes de asumir su banca en diciembre pasado, Bullrich analizó sus alternativas con su círculo más íntimo. Entonces optó por quedarse con la jefatura de bloque que hasta entonces controlaba el jujeño Ezequiel Atauche.
Ese rol -especularon en su entorno- le permitiría tener un rol protagónico en las sesiones y para confrontar con Victoria Villarruel mucho más activo que la presidencia provisional del Senado, a cargo del puntano Bartolomé Abdala, cercano a la vicepresidenta.
Las sesiones extraordinarias le dieron la razón a los lugartenientes de la ex ministra. El protagonismo tras la media sanción de la reforma electoral y las desavenencias con la hermana del Presidente desataron una interna, que las denuncias contra Adorni volvieron a poner arriba de la mesa y que ya lleva varios capítulos e involucra a personajes secundarios, como la ministra Alejandra Monteoliva y Diego Valenzuela, que nunca llegó a la prometida dirección de Migraciones.
Karina Milei impuso su postura y el oficialismo avanzará con el proyecto de Reforma Electoral que contiene el de Ficha Limpia, a pesar del reclamo de fuerzas aliadas en el Congreso como el PRO y la UCR para que ambas iniciativas se discutieran por separado.
El presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, el fueguino y libertario Agustín Coto, convocó a una reunión y puso al proyecto del Ejecutivo como único punto del temario, aunque Bullrich había planteado otra estrategia.
En ese contexto y después de que el Presidente defendiera a los gritos a Adorni en la última reunión de gabinete y no la dejara hablar, trascendieron rumores que insinuaban que la ex ministra podría optar por refugiarse en la más protocolar presidencia provisional de la Cámara Alta. Se trata de un cargo sin demasiadas luces pero solemne, que está en la línea de sucesión presidencial.
“No hay chance, de ninguna manera”, le escucharon decir a Bullrich en la intimidad, que descarta esa opción ahora o en diciembre.
Como contó Clarín, antes de reconocer los dichos del Presidente del viernes y hablar de la “emocionalidad” de Milei, la senadora se alineó con los hermanos, aunque se seguirá diferenciando, como quedó claro en la mesa política del martes.
En el gabinete esperan que Adorni presente a fin de mes su Declaración Jurada para ver si el ministro coordinador puede salir airoso de la investigación sobre su patrimonio y gastos y dejar de hundir la imagen del Gobierno y del Presidente, que lo sostiene.
“Patricia sale de la cancha. Cree que un paso más puede marcar una ruptura con el Presidente o dar paso a que el Gobierno pierda aún más credibilidad”, argumentó un dirigente de su entorno días atrás.
En el equipo de Bullrich tomaron de buena manera que el ala karinista no siguiera escalando la pelea y Pilar Ramírez -presidenta de LLA en la Capital- mantuviera un recorrido con la senadora en Lugano. Allí Bullrich escuchó gritos contra Adorni.
Luego de escenificar un acercamiento a Macri en la reunión de la Fundación Libertad, cuando saludó afectuosamente al ex presidente que este viernes volverá a diferenciarse del Gobierno con un acto en Vicente López. “Lo que tiene que hacer Patricia Bullrich por el país es dejar de pasar de un partido al otro”, la fulminó el diputado Fernando de Andreis, mano derecha del jefe del PRO.
El bullrichista Damián Arabia recordó a De Andreis en X que el secretario General de Presidencia entre 2015 y 2019 llegó al Congreso en el quinto lugar de la lista que encabezaba la ex ministra.
La jefa del bloque de senadores de LLA -que hasta ahora se mostraba dispuesta a incorporar al PRO en un eventual armado electoral- tomó distancia y criticó la gestión porteña de Jorge Macri por los subtes.
“Los subtes nos pasaron por arriba. Buenos Aires fue la primera ciudad de Latinoamérica en tener subte, allá por 1913. Y 113 años después, ni siquiera estamos entre las primeras ciudades de la región en extensión y conexión“, se lamentó Bullrich en un posteo de la red social X.
El jefe de Gobierno no tardó en contestarle por la misma vía. “Hola Senadora, no podemos estar más de acuerdo con el diagnóstico. Durante muchos años el Subte quedó relegado mientras otras capitales de la región avanzaban. Por eso nosotros diagnosticamos y hacemos!”, escribió. Macri enumeró la licitación de la Línea F, la renovación de 174 coches para renovar toda la Línea B y 50 más para las líneas A y C, además de los cambios de escaleras mecánicas.
Aun con diferencias, Bullrich envía señales disímiles sobre su futuro electoral y pasa de mostrarse presidenciable -en una foto con el chileno José Antonio Kast– o en un videoclip difundido en redes a compenetrada con el transporte de la Ciudad. Ella, más que nadie, sabe que falta mucho.
