El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años alcanzó más temprano el 5,01% y alcanza ese nivel clave por primera vez desde 2023.
La inflación le picó el boleto a Warsh: deberá armarse de coraje y subir las tasas para que se calme Milei vuelve a viajar a EEUU tras cancelar su visita al Reino Unido El rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años subieron por encima del 5% por primera vez desde 2023, un nivel considerado clave por el costo al que se eleva el endeudamiento para la deuda pública y corporativa del mundo.
Esto sucede a pesar de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, decidiera aumentar la recompra de bonos a largo plazo, en un intento de la administración de Donald Trump por controlar los costes de endeudamiento.
Lo que sucedió es que el déficit fiscal del gobierno estadounidense creció considerablemente. Para financiar este gasto, el Departamento del Tesoro tuvo que emitir un volumen masivo de nuevos bonos. Al haber una oferta enorme de bonos en el mercado, el precio de estos bajó, lo que automáticamente hizo subir su rendimiento.
Es asi que la incertidumbre sobre la inflación futura, el déficit fiscal descontrolado de EEUU y la volatilidad política, hicieron que para un plazo a 10 años las exigencias de los inversores aumentaran considerablemente.
Históricamente, los grandes compradores de deuda estadounidense eran bancos centrales extranjeros (como China y Japón) y la propia Reserva Federal. Estos países redujeron o ralentizaron sus compras de bonos estadounidenses para defender sus propias monedas o diversificar sus reservas.
Entre los impactos que se esperan están que un rendimiento del 5% atrae capital hacia EE UU y presiona a la baja las monedas de otros países lo que genera de forma indirecta un incremento a la inflación importada.
La deuda acaba de superar los 40 billones de dólares Datos privados esperan que alcance los 41 billones de dólares para fin de año, posiblemente incluso antes si se cumple la promesa del presidente Trump de pagar u$s5.000 a cada adulto si los republicanos conservan el control de la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones de medio plazo a principios de noviembre.
El problema actual no es solo la tasa de interés del 5%, sino el volumen gigantesco de deuda acumulado tras años de dinero casi gratis (tasas cercanas al 0%), lo que significa que el mismo porcentaje genera hoy una factura de intereses incomparablemente más abrumadora que hace dos década.
Hay que recordar que la inflación postpandemia y las tensiones geopolíticas obligaron a subir los tipos. Esa enorme montaña de vencimientos antiguos al 5% provocó que los gobiernos tengan que gastar sumas récord solo en pagar intereses, obligándolos a endeudarse aún más para cubrir esos mismos costos y desencadenando un círculo vicioso donde más deuda genera mayores pagos de intereses que, a su vez, exigen emitir más deuda.