Durante más de siete horas, Manuel Adorni enfrentó en Diputados su primer informe de gestión como jefe de Gabinete, en una sesión atravesada por acusaciones sobre su patrimonio, sus viajes y el uso de fondos públicos. Lo que debía ser una exposición institucional derivó en un extenso interrogatorio opositor, con más de 2.000 preguntas y un clima de máxima tensión política.

Con Javier Milei en el recinto y todo el Gabinete en los palcos, Adorni buscó blindarse con una defensa política y judicial. “No cometí ningún delito y lo voy a probar en la Justicia”, lanzó ante los diputados, mientras rechazaba las acusaciones por presunto enriquecimiento ilícito y prometía ampliar su declaración jurada.

La oposición apuntó a las inconsistencias entre el patrimonio declarado del funcionario y su nivel de vida, en una jornada cargada de cruces, chicanas y acusaciones. Tras siete horas de exposición, Adorni dejó el Congreso sin despejar del todo las dudas y con nuevos pedidos de explicaciones ya en marcha.
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Aunque volvió por momentos al registro irónico y confrontativo de sus habituales conferencias, en el Congreso se lo vio menos suelto que de costumbre. Más contenido, más rígido y por momentos incómodo, Adorni sostuvo el libreto sin grandes desbordes, pero lejos de la soltura con la que suele moverse ante la prensa.

















BGD
Fotos: Pablo Cuarterolo