Todos los smartphones vendidos en la Unión Europea deberán incorporar a partir del 18 de febrero de 2027, baterías extraíbles y reemplazables por el usuario final.
Esto marca el de los diseños sellados que dominan el mercado actual. La medida busca hacer cumplir el “derecho a reparar” europeo pero su impacto en la industria apunta a ser global.
Los especialistas remarcan que en décadas pasadas un simple recambio de batería permitía extender la vida del dispositivo.
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La normativa de la Unión Europea, ratificada en 2023 busca evitar desechos electrónicos y repuestos disponibles por al menos cinco años a precios razonables.
Además esta disposición obliga a que el recambio se realice con herramientas básicas, como destornilladores o gratuitas provistas por el fabricante sin necesidad de conocimientos avanzados.
La medida no abarca solo móviles, sino también laptops, tablets y auriculares.
La Unión Europea estima que esto reducirá emisiones en un 30% al extender la vida útil de los dispositivos y minimizar residuos electrónicos que superan los 50 millones de toneladas anuales en Europa.