Bajo el lema «Reflexionar sobre el futuro energético regional y sus oportunidades de desarrollo», especialistas y ciudadanos se reunirán para analizar una posibilidad que hace tres décadas parecía cerrada: la construcción de la represa hidroeléctrica de Corpus. El delegado de la Comisión Mixta del Paraná (COMIP), Antonio López, anticipó que se analizarán las características del nuevo proyecto abordando no solamente el impacto que tendría la obra en la estructura energética de la provincia, sino también en el aspecto ambiental.
El auditorio “Tierra Sin Mal”, ubicado en la costanera de Posadas (Coronel López 1.995), será el epicentro de una nueva jornada , que inicirá a las 18:45, con el objetivo de debatir en torno al desarrollo energético de la provincia. Uno de los ejes será el proyecto de Corpus, que fuera rechazado por la mayoría de los misioneros en el plebiscito de 1996 y que desde el año pasado volvió a la vuelve a la agenda pública con una propuesta técnica diferente.
En diálogo previo al evento, Antonio López, delegado de la Comisión Mixta del Paraná (Comip), explicó por qué entienden que el contexto ha cambiado lo suficiente como para considerar una nueva consulta popular.
Un proyecto «más chico» y con menor impacto
Uno de los puntos centrales que López destaca es la reingeniería del proyecto original. La resistencia de los años 90 se fundaba, en gran medida, en el temor al impacto ambiental y al desplazamiento de poblaciones, traumas heredados de la accidentada construcción de Yacyretá.
Cambio de ubicación: El proyecto original se situaba en Itacuá (cerca de Candelaria). La propuesta actual se traslada aguas arriba, a la altura de Pindoí.
Menos inundación: Al ubicarse en una zona donde el río Paraná corre más «encajonado» entre barrancas, la superficie a inundar se redujo drásticamente. De las 30.000 hectáreas iniciales, hoy se proyectan 14.000 en total, de las cuales solo 7.000 corresponderían a la margen misionera.
Protección de arroyos: El nuevo emplazamiento evita que el embalse ingrese de forma masiva en afluentes críticos como el Yabebiry, minimizando la creación de subembalses.
«A partir de Corpus hacia arriba, el río se encajona mucho más… eso evita que el embalse desborde hacia los laterales. Las afectaciones son mínimas: no se afecta ninguna ciudad ni casco urbano», aseguró López.
Inversión privada
López reconoce que en 1996 la sombra de Yacyretá —que tardó 30 años en terminarse y dejó deudas pendientes en infraestructura— fue determinante. Sin embargo, plantea una diferencia sustancial para el futuro de Corpus: la financiación privada.
A diferencia de las grandes obras estatales del pasado, este proyecto se plantea bajo una concesión a grupos inversores. Según el delegado de la Comip, esto garantiza celeridad: «Ningún privado pone plata para estar 30 años esperando su beneficio. Esto es la garantía de que lo que se comprometa a hacer se cumplirá rápidamente».
Además, comparó las magnitudes físicas: mientras que Yacyretá tiene 64 kilómetros de estructuras de cierre, el proyecto de Corpus apenas llega a los 3,5 kilómetros, lo que lo hace una obra mucho más eficiente en relación a su capacidad de generación.
La crisis energética y las renovables
El argumento final de quienes impulsan el debate es la necesidad estratégica. Argentina busca diversificar su matriz con energía solar y eólica, pero estas tienen un problema: son intermitentes.
La «Gran Batería»: La hidroeléctrica funciona como un respaldo instantáneo. Cuando deja de soplar el viento o se nubla, se abren las compuertas y la energía entra al sistema de inmediato.
El costo misionero: Misiones sufre hoy un déficit energético que se compensa con generadores diesel, una de las formas de energía más caras y contaminantes. Esto explica, en parte, las elevadas tarifas que pagan los usuarios de la provincia.
Potencia: Corpus podría generar el 10% de la energía que consume todo el país, transformando a Misiones en un polo de «generación de riqueza global».
Hacia un nuevo plebiscito
La jornada de mañana en el auditorio «Tierra Sin Mal» no busca anular el mandato de 1996, sino iniciar el camino hacia una ratificación o rectificación democrática. «No es violentar la decisión de los misioneros, es poner a consideración la posibilidad de revisarla», concluyó López.
La moneda vuelve a estar en el aire. Entre la necesidad de energía barata y el cuidado del patrimonio natural, Misiones se prepara para discutir, una vez más, su relación con el río Paraná.