Según la abogada Florencia Collinet (M.P. 4187), el brutal asesinato de Ángel, un niño de Comodoro Rivadavia, Chubut, desnudó las profundas falencias del sistema judicial argentino en la protección de menores. El caso, que tuvo repercusión nacional, generó una ola de indignación y puso bajo la lupa la actuación de jueces y equipos interdisciplinarios. La investigación, además, se extiende a Misiones, donde la madre del menor, ahora imputada junto a su pareja, tenía domicilio y otra causa por violencia.
En diáogo con Misiones Online, Colinet, especialista en derecho de familia y violencia familiar, brindó su punto de vista sobre el complejo panorama que rodea estos casos. La letrada sostuvo que la investigación se amplió para comprender qué sucedió en Misiones y si la justicia provincial actuó correctamente en causas previas. “Esto es una noticia en desarrollo que descubre cosas nuevas y pone la lupa en qué fracasó o qué no funcionó, qué no se hizo bien, que es justamente de lo que venimos a hablar”, afirmó Colinet.
En el ámbito del derecho de familia, la determinación del “centro de vida” del menor es crucial tras la ruptura de una pareja. Colinet explicó que, si bien antes era común que la madre se quedara con los hijos de manera casi automática, hoy muchos padres solicitan la custodia. La abogada destacó la importancia de que un juez evalúe múltiples factores, como la capacidad de cuidado, el tiempo disponible y la situación económica de cada progenitor, antes de tomar una decisión. Subrayó que las sentencias en esta área no son definitivas, pues se transforman a medida que el menor crece y sus necesidades cambian.
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Intervenciones Fallidas
Colinet puntualizó que las intervenciones interdisciplinarias de psicólogos y asistentes sociales resultan un factor determinante, pero fallaron rotundamente en el caso de Ángel. “La psicóloga, bueno, ni vamos a hablar de la psicóloga, que espero le estén sacando la matrícula, y la asistente social, yo no sé si fue o no fue, porque ahí es donde vos ves que no fue dónde vivía”, expresó la abogada. Para la especialista, es alarmante que muchas evaluaciones se realicen de manera superficial, a menudo por teléfono, sin una corroboración personal de las condiciones de vida del menor.
La abogada relató que en muchos casos, los asistentes sociales visitan los domicilios por la mañana, no encuentran a los padres por cuestiones laborales y dejan una nota para que se comuniquen. “Las entrevistas por llamado telefónico. ¿Cuántas habitaciones tenés? ¿Cómo es tu casa? Entonces, vos podés decir: ‘Tengo un unicornio acá en el medio de la sala’”, ilustró Colinet sobre la falta de rigor. La letrada estimó que este método se aplica en el 90% de las situaciones, lo que genera una primera gran falla en el sistema de control.
Asimismo, Colinet resaltó la importancia de la “escucha del menor”, una medida introducida en el nuevo Código Civil. La abogada aclaró que la opinión del niño no es determinante, pero sí lo hace parte del proceso, y que esto es vital para que se sienta escuchado. “Están las personas capacitadas para escucharlo, sin intervención de mamá o de papá, y van a tomar lo que diga el menor para que el juez tenga un índice para saber hacia dónde apuntar, hacia dónde ir”, afirmó. Advirtió, además, sobre la “alienación parental”, una práctica donde un progenitor influye negativamente sobre el menor, situación que los jueces deben identificar.

Sesgo de Género en la Justicia
La abogada abordó una problemática sensible: la credibilidad de los padres en denuncias de violencia. Colinet lamentó que, en su experiencia, los jueces tienden a creer más a las madres que a los padres. “Lamentablemente, a mí me cuesta mucho este tema porque trabajo con muchas mujeres, vengo dando una lucha hace muchos años para las para con las mujeres sobre estas situaciones. Lamentablemente, creo que los extremos no son buenos, y se han pasado de en este tema del género”, manifestó.
Para la especialista, la ley establece que ambos padres tienen igualdad de derechos y responsabilidades parentales. Sin embargo, la práctica judicial muestra un sesgo. “He tenido casos donde se han presentado padres, han presentado pruebas, se han presentado con abogados, solicitado el cuidado personal o las medidas cautelares, que son inaudita parte, y el juez puede tomar la decisión de decir: ‘Bueno, por todas estas pruebas que me aportaste, por todo este relato que me contaste de cómo está este menor, te voy a dar el cuidado personal unilateral provisoriamente hasta que vea y descubra qué está sucediendo acá’. Y eso no lo hace, es como que no se la juegan, ¿por qué? Por este tema del género, justamente”, explicó Colinet. La letrada concluyó que, a pesar de los avances normativos, los jueces aún le creen más a la mamá, lo que, según su perspectiva, deriva en casos trágicos como los de Lucio y Ángel, y muchos otros que no trascienden públicamente.
Colinet citó un caso actual en Oberá , donde una madre huyó de Buenos Aires con su hija menor para escapar de la violencia, sin solicitar la autorización judicial para trasladar el centro de vida de la niña. La abogada detalló que el juez de Buenos Aires ordenó la restitución de la menor, mientras que los jueces de Misiones se declararon incompetentes debido a que la jurisdicción corresponde al centro de vida original.
“Ella está solicitando y lo solicitó por todos los medios y también a las autoridades judiciales que, por favor, resguárdenme, quiero estar acá, no me quiero ir porque sufro violencia, mi hija las dos hemos sufrido violencia, y es ahí donde se da un choque por un tema de jurisdicción”, finalizó Colinet, quien destacó la necesidad de revisar los procedimientos judiciales para garantizar la real protección de los niños y adolescentes.