Luego del mal dato de inflación, el Gobierno volvió a encontrar “buenas noticias” en el mercado. El mismo día del anuncio de un entendimiento con el FMI, el Tesoro logró renovar el 127% de los vencimientos que tenía para esta semana, colocó otros US$ 300 millones con los Bonares en dólares. Todo esto, en una rueda donde el dólar volvió a su senda bajista, aún apuntalado por el Banco Central, que compró US$128 millones.
El dólar minorista bajó otros $ 5 para cerrar en los $ 1.380 en los bancos; mientras que el mayorista quedó por debajo de los $ 1.360. El Central apuntaló en parte los precios con sus compras y llevó el acumulado anual a US$ 5.852 millones.
“El dólar sigue sin inmutarse y el Central sigue comprando aprovechando la cosecha. Por lo que durante abril y mayo estimamos que continuará así. Siendo que el MEP y CCL aceleraron la baja luego de que haya cerrado el spot a las 15 horas, estimamos que mañana el spot abrirá presionado a la baja”, adelantó Nicolas Cappella, de IEB.
La atención de la jornada estaba puesta en la reacción de los inversores a la licitación de deuda del Tesoro. Finalmente, la Secretaría de Finanzas reportó un resultado positivo: captó $ 9,92 billones, aunque recibió ofertas por $ 11,80 billones. De esta manera, el roll over que consiguió llegó al 127% de lo que vencía, lo que muestra que el apetito de los inversores se mantiene alto y no se modificó por el “mal dato” de inflación que informó el INDEC en la previa.
La “nota” de la licitación fue la capacidad del Tesoro de “estirar” vencimientos más allá del final del mandato de Javier Milei. Logró convertir bonos que vencían en 2026 y principios de 2027 (como el TZXD6 y el TTS26) por nuevos títulos con vencimiento en 2028. Esto es una buena noticia para el Gobierno porque reduce la carga de pagos inmediata y “patea” los compromisos hacia adelante.
“Finanzas aprovechó la liquidez del sistema para desplazar vencimientos hacia el próximo mandato. Se destaca que no se ofrecieron instrumentos de tasa fija (LECAPs) con vencimientos menores a cuatro meses, concentrando la demanda en la nueva LECAP a agosto 2026 (adjudicó $ 4,45 billones) y en bonos CER con vencimientos en 2028 y 2029″, comentó Eric Ritondale, economista de Puente.
El apetito de los inversores por titulos indexados se vio también en la reapertura bonos con vencimiento en 2028 y 2029, con tasas reales de entre el 7,6% y 7,9% sobre la inflación.
En el tramo en moneda extranjera, el dato más relevante fue la colocación de US$ 300 millones a través de dos bonos. Por un lado, se reabrió el Bonar 2027, con una tasa cercana al 5% anual. Y, por otro, se emitió un nuevo Bonar 2028, con un rendimiento en torno al 8,5%, en línea con los niveles del mercado. “Estos niveles reflejan un costo de fondeo bajo ley local que el Gobierno busca capitalizar mientras el “canje” se mantiene en niveles cercanos al 4,0%”, sumó Ritondale.
En total, los inversores habían presentado ofertas por más de US$ 740 millones, pero el Ministerio aplicó un fuerte recorte y adjudicó menos de la mitad. La decisión apunta a no convalidar tasas más elevadas, aún cuando eso implique resignar financiamiento en el corto plazo.