El nuevo círculo rojo: la energía toma protagonismo y se aferra al modelo Javier Milei frente a la crisis fabril

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El nuevo círculo rojo: la energía toma protagonismo y se aferra al modelo Javier Milei frente a la crisis fabril

“Va a haber crecimiento donde sea un negocio invertir. En el medio, el que no es rentable va a morir”, sentenció un economista de una empresa petrolera a PERFIL. Una definición que fue parte de una charla de pasillo durante el AmCham Summit 2026 que sintetiza la postura del nuevo actor del círculo rojo empresario, vinculado a la energía y la minería, que bajo el modelo económico que está en vías de profundizar el gobierno de Javier Milei, es ganador.

En el evento, uno de los más esperados por el mundo corporativo, se vieron pocos “perdedores”. El Centro de Convenciones de Buenos Aires (CEC) es hace tres años el lugar elegido para hacer el encuentro de las empresas estadounidenses en Argentina. La escena fue cambiando: la presencia de directores, CEOs, institucionales y consultores vinculados en específico a los sectores que están aprovechando los amplios beneficios impositivos del RIGI hoy son mayoría. Años anteriores, la presencia de empresas de consumo masivo y de producción fabril era mucho más notoria.

El auge extractivista y el fin del consumo inflado

El clima fue de bonanza por el año bisagra que atraviesa la industria energética en las puertas de las obras del midstream que le permitirán hasta cuadruplicar exportaciones y de la expectativa de más de USD 4.000 millones que se agregarán a la balanza energética por el salto en los precios del Brent. Además de la expectativa de las inversiones mineras, motivadas por una Ley de Glaciares modificada y los proyectos esperando entrar en el régimen de exenciones impositivas.

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El secretario de Energía y Minería, Daniel González, fue uno de los centros de atención del auditorio

Pero a la vez, la discusión sobre el trade off entre la inflación y la actividad de los sectores de consumo interno y productivos estuvo presente. “La gran pregunta es si esa inversión derivará en una mayor producción o se quedará en la rentabilidad del negocio”, planteó la misma fuente.

Durante su exposición, el ministro de Economía, Luis Caputo, rechazó la idea de que la baja de la inflación implique resignar nivel de actividad. “No coincido para nada con ese trade off del que muchos hablan entre inflación y crecimiento. Definitivamente vamos a ver un proceso de desinflación con mayor crecimiento”, planteó ante el auditorio.

“Las empresas nacen y mueren”: la resignación del establishment ante la asfixia impositiva y la única puerta de salida del Gobierno

Caputo también buscó hablarle de manera directa al empresariado sobre el cambio de ciclo que, según su visión, atraviesa la economía argentina. Ante las dudas por la caída en algunos sectores y el proceso de ajuste, el ministro sostuvo que la reconversión productiva es parte inevitable de una transformación más profunda y que el país no podía seguir aferrado al esquema anterior. “Lo que seguro no podíamos hacer era quedarnos con el modelo anterior, porque ya hay evidencia empírica de que fracasó, no sólo en la Argentina sino en todos lados del mundo”, sentenció.

Los ganadores, los perdedores

Entre los hombres y mujeres de negocios hay un convencimiento de que hay ganadores y perdedores, aún cuando se trata de negocios rentables. “Sobran unas 400 bodegas en Argentina, y es un ejemplo de un producto que sabemos hacer bien”, ejemplifica un actor de uno de los sectores extractivistas. En cambio, el actual es un modelo que vino a corregir una “oferta y demanda inflada artificialmente años atrás”. Para este nuevo ecosistema corporativo, había productividad y consumo artificiales en gestiones anteriores y hoy, el régimen es distinto y no hay tanta oferta o demanda como parecía.

Sobre este punto, el CEO de una importante empresa del sector metalúrgico coincidía con la lógica de reconversión señalada por el ministro. El empresario citó los ejemplos de Lumilagro, que reconvirtió parte de su estructura hacia la importación de insumos, y el caso de FATE, como ejemplos de decisiones empresarias atadas a las características de cada sector y a la competitividad del nuevo sistema. Para el directivo, estas transformaciones son parte del andar del esquema que propone Milei, donde el mercado depura la eficiencia de las unidades de negocios.

Luis Caputo en AmCham Summit 2026 14042026

Para quienes están en el resto de los sectores, los más fabriles, más allá de la pérdida del consumo como motor para el ritmo de la actividad, el problema es la carga impositiva: pasada y presente. Presente, porque la apertura de importaciones le quita competitividad a las producciones locales; pasada, porque el sector privado sostuvo durante años a un Estado que se agrandó a sus costas y ahora los beneficios se dirigen a otros sectores.

El nuevo actor del círculo rojo le quita centralidad a los popes industriales como Paolo Rocca, ya bastardeado por el propio Milei en distintas ocasiones. El Gobierno hizo muestras de esta división de aguas entre la cúpula corporativa como en la Argentina Week en Nueva York, cuando salió a vender el RIGI ante inversores de Wall Street y levantó a figuras aliadas.

Las alertas de la macroeconomía

Bajo la premisa de una Argentina federal, los paneles del encuentro se centraron en la inserción de las economías regionales en el mercado global, la infraestructura necesaria para exportar recursos extractivos y la desregulación de la macroeconomía. Para apuntalar esta agenda, la administración libertaria llevó a su plana mayor de funcionarios a disertar ante la platea empresarial. El Gabinete desfiló por los pasillos del CEC buscando blindar la sintonía fina con los capitales extranjeros y sostener el relato oficial ante los inversores.

Milei en AmCham Summit: “Aceptar más inflación para crecer es una basura”

Y aunque el empresariado que tuvo presencia mayoritaria cierra filas bajo el modelo libertario, también enciende algunas luces amarillas. “La estabilización macro está en vías de consolidarse, pero todavía falta. Todavía hay factores sensibles que pueden tirar abajo la sostenibilidad del modelo, empezando por la inestabilidad financiera”, señaló el directivo de un conjunto de firmas. El episodio de septiembre último, cuando el Banco Central tuvo que vender USD 2.000 millones para contener la incertidumbre financiera y llegó el salvataje del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, hizo temblar la confianza en la macro ordenada que tanto Milei como Caputo sacan a relucir en público.

El problema es el nivel: la inflación continúa en escalones altos. Durante el encuentro, los ejecutivos se enteraron del 3,4% de inflación de marzo, un índice que esconde un fuerte componente atado al shock de la guerra en Irán y los precios internacionales de los combustibles, que afectan los costos logísticos de toda la cadena interna. A la par, la motosierra sobre el gasto público ya se transformó en un bisturí, luego de dos años de fuertes recortes. La contracara fiscal es la recaudación, que hace ocho meses viene en descenso por la licuación de ingresos, la caída del consumo y la recesión en la actividad.

El anclaje corporativo y el costo impositivo

Frente a la asfixia del mercado interno, el reclamo histórico por la baja de impuestos resurge como la única vía de oxígeno para las empresas que no exportan. Pese a este escenario de tensión productiva, el alineamiento del establishment con la hoja de ruta oficial es total. Alejandro Díaz, CEO de Amcham, ofició de vocero de este nuevo clima de negocios al destacar las ventajas de la desregulación total: “El proceso de regulación y de transformación que tienen las empresas hoy es totalmente distinto a lo que pasaba hace dos años. Hoy, cualquier empresa puede decidir su portafolio de productos, puede definir cómo le importa, qué le importa y cuáles son las condiciones comerciales”.

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Para la cúpula de la cámara norteamericana, la gestión libertaria “está en la dirección correcta”, aunque advierten que el anclaje definitivo requiere sumar a los gobernadores al esquema. “La Argentina está en una dirección que avalamos y valoramos. Sabemos que el corto plazo puede ser conflictivo, especialmente para los sectores más vulnerables, pero tiene que haber una construcción colectiva de todos los actores que permitan continuar en esa dirección y construir un país de largo plazo”, concluyó Díaz. Un cierre que blanquea la premisa fundacional del nuevo círculo rojo: el ajuste y la caída del consumo son costos asimilados, siempre y cuando las nuevas reglas de juego garanticen la rentabilidad corporativa.

AM/DCQ

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