El FMI reduce la expectativa de crecimiento para Argentina en 2026, aunque el país encabezará la región

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El FMI reduce la expectativa de crecimiento para Argentina en 2026, aunque el país encabezará la región

El Fondo Monetario Internacional redujo este martes la perspectiva de crecimiento de la Argentina y pronosticó que el PBI del país aumentará este año un 3,5%, menos del 4% que había previsto en enero, “en gran medida por el menor impulso de la actividad en la segunda mitad del año pasado”, dijeron a Clarín, aunque será una de las economías que más crezca en la región. El organismo estimó también que el promedio de inflación para 2026 será de 30,4%.

El organismo mantuvo la previsión para el año próximo y señaló que Argentina crecerá un 4% en 2027, como había vaticinado en la actualización de enero.

El Economista Jefe del Fondo, Pierre-Olivier Gourinchas, presentó el informe de Perspectivas Económicas Globales (WEO, por sus siglas en inglés) en el marco de la Asamblea de Primavera del FMI y el Banco Mundial que esta semana convoca en Washington a los ministros de Economía y los jefes de los bancos centrales del mundo, entre ellos Luis Caputo y Santiago Bausili.

Los técnicos del Fondo estuvieron trabajando contra reloj en un escenario que cambia día a día en Oriente Medio, ahora en medio de una frágil tregua con negociaciones que fracasaron y con el estrecho clave de Ormuz bloqueado por Estados Unidos.

Es por eso que Gourinchas aclaró que el informe presenta “una previsión de referencia”, el lugar de la tradicional, “basada en la suposición de que la guerra tendrá duración, intensidad y alcance limitados” y suponiendo que las interrupciones en el suministro, sobre todo las causadas por el cierre del Estrecho de Ormuz, disminuirán a mediados de año. Pero el conflicto podría extenderse, afirman, y las expectativas globales serían más sombrías.

El FMI proyecta para Argentina un crecimiento de 3,5% para este año, la misma cifra que pronosticó el Banco Mundial la semana pasada, y que ubica a la Argentina entre los países que más crecerán en América del Sur.

El país podría beneficiarse por el alza del precio del petróleo a raíz de sus exportaciones pero, por otro lado, el precio del barril presiona sobre la inflación, a través de la suba de la nafta y el transporte.

En la presentación del reporte, Petya Koeva Brooks, vice directora del Departamento de Investigación del FMI, respondió una pregunta de Clarín sobre las razones de la revisión a la baja del PBI de Argentina. “Este año tenemos una rebaja del crecimiento de 0,5 puntos, así que ahora esperamos un crecimiento de 3,5%. Esto se debe en gran medida al menor impulso de actividad que vimos en la segunda mitad del año pasado”, dijo.

Y señaló que el impacto de la guerra de alguna manera se compensa. “Argentina es exportador neto de petróleo. Así que el impacto positivo de la mejora de los términos de intercambio también se compensa con los precios más altos de las materias primas y la inflación más alta que están erosionando los ingresos reales. Eso, como en otros países, funciona en la dirección opuesta”, dijo la funcionaria.

El Fondo estima que el crecimiento del PBI argentino superará este año al de Brasil (1,9%), Colombia (2,3%), Chile (2,4%), Perú (2,8%), Ecuador (2,5), Uruguay (1,8) y Bolivia (-3,3%). Sin embargo, hay dos países que crecerán en la región este año más que Argentina: Paraguay (4,2%) y Venezuela (4%).

Pierre-Olivier Gourinchas, economista Jefe del Fondo Monetario Internacional. Foto Reuters

Inflación

Respecto de la inflación, el Fondo prevé que tenga este año un promedio de 30,4%, aunque no divulgó aún la cifra que mide los precios a final de período, o punto a punto, que compara un mes contra el mismo mes del año anterior.

El pronóstico es casi el doble a lo estimado en octubre, la última medición del FMI, que calculaba un 16,4% de inflación para este año. Sin embargo, el informe divulgado este martes es optimista para 2027: auguran que desciende hasta un promedio de 15,7%.

Consultada también por las perspectivas de mayor inflación, la funcionaria señaló a Clarín: “Vimos que la inflación bajó del 180% a finales de 2024, al 31,5 % a finales de 2025. Nosotros esperamos que el proceso de desinflación continúe, pero de forma algo más gradual que en nuestra previsión anterior”.

La previsión del Fondo se publica justo cuando se conocerá ese martes por la tarde el Indice de Precios al Consumidor del mes de marzo. La cifra superaría el 3%, según dijo el ministro Caputo, que agregó que desde este mes el ritmo ascendente cederá y volverá a emprender un camino de caída. Las subas de precios de enero y de febrero fueron de 2,9%.

“Hubo un shock con impacto en todo lo que está relacionado con el petróleo, desde pasajes de avión de cabotaje, transporte, hasta la estacionalidad de la educación (en marzo)”, señaló Caputo.

El FMI estimó además que el desempleo, en tanto, se ubicará en torno del 7,2% este año (en octubre del año pasado había previsto que sería de 6,6%) y bajará levemente a 6,9% en 2027.

El panorama global

Según la previsión de referencia, se proyecta un crecimiento global del 3,1 por ciento en 2026, 0,2 puntos porcentuales menos de lo que estimaba en enero y del 3,2 por ciento en 2027, más lento que el 3,4 por ciento en 2024–25.

El Fondo espera, además, que la inflación global aumente hasta el 4,4% en 2026, aunque bajará al 3,7 por ciento en 2027, lo que supone revisiones al alza en ambos años.

Esta semana es la cumbre del FMI y el Banco Mundial. Foto: Bloomberg

“A pesar de las importantes interrupciones comerciales y la incertidumbre política, el año pasado terminó con una nota optimista”, dijo Gourinchas. “A pesar de algunos riesgos a la baja, se esperaba que el impulso se mantuviera en 2026, elevando la previsión de crecimiento global previa al conflicto al 3,4 por ciento”, agregó.

Sin embargo, “la guerra en Oriente Medio ha frenado este impulso”, señaló. “El cierre del Estrecho de Ormuz y los graves daños a instalaciones críticas en una región central para el suministro global de hidrocarburos plantean la posibilidad de una gran crisis energética si continúan las hostilidades”.

Un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz y un mayor daño a las instalaciones de perforación y refinado “alterarían la economía global de forma más profunda y prolongada”, estima el Fondo. En un escenario adverso, suponiendo un aumento más pronunciado de los precios de la energía este año junto con expectativas de inflación crecientes y cierto endurecimiento de las condiciones financieras, el crecimiento caería al 2,5% este año y la inflación subiría al 5,4%.

El rol de los bancos centrales

¿Cómo deberían reaccionar los bancos centrales?, se pregunta en FMI. “Pueden anticipar un aumento de precios de la energía, pero solo mientras las expectativas de inflación se mantengan bien ancladas”, señala Gourinchas.

“El shock energético ya debilita la actividad mientras sube los precios, y ningún banco central puede influir en los precios globales de la energía por sí solo. Pero si las expectativas de inflación a medio o largo plazo suben a medida que los precios y los salarios se recuperan, restaurar la estabilidad de precios debe prevalecer sobre el crecimiento a corto plazo, con un endurecimiento rápido”, afirmó.

En cuanto a política fiscal, advierte el Fondo, “las medidas no dirigidas —topes de precios, subvenciones e intervenciones similares— son populares. Pero a menudo están mal diseñadas y cuestan. Dada la falta de espacio fiscal con déficits presupuestarios aún elevados y el aumento de la deuda pública, cualquier apoyo fiscal debería seguir siendo un enfoque limitado y temporal”.

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